Las finanzas de Google son lo suficientemente brillantes, pero ¿por qué Wall Street no las acepta?
El 22 de julio (hora de Pekín), Alphabet, matriz de Google, publicó sus resultados financieros del segundo trimestre de 2026. Los números fueron sólidos: ingresos de 119,800 millones de dólares, un aumento interanual del 24%, y ganancias operativas de 40,800 millones de dólares, un 30% más. Google Cloud fue el gran protagonista, con ingresos que alcanzaron los 24,770 millones de dólares, un crecimiento del 82% que superó ampliamente las expectativas.
Sin embargo, a pesar de estos datos positivos, las acciones de Alphabet cayeron casi un 3% en la negociación extrabursátil. La razón principal del escepticismo del mercado radica en el enorme costo de la apuesta por la IA. Los gastos de capital (capex) del trimestre fueron de 44,900 millones de dólares, y Alphabet elevó su guía anual de inversión a un rango de 195,000 a 205,000 millones. Este gasto masivo en infraestructura de IA provocó que el flujo de caja libre se volviera negativo por primera vez, situándose en -5,855 millones de dólares.
El mercado no cuestiona la inversión en sí, sino el tiempo y la eficiencia con la que se traducirá en retornos sostenibles. Google Cloud, aunque crece rápidamente, genera unos ingresos anualizados cercanos a los 100,000 millones, frente a un capex que podría duplicar esa cifra. Además, persisten dudas sobre la competitividad del modelo Gemini de Google tras el retraso de Gemini 3.5 Pro, lo que genera inquietud sobre si puede mantenerse en la primera línea frente a competidores como OpenAI y Anthropic.
En resumen, el informe muestra una dicotomía: Google demuestra que la IA genera negocio, pero el mercado exige pruebas más claras de que esta apuesta generará un retorno de la inversión a largo plazo que justifique el colosal gasto actual. La carrera de la IA está entrando en una fase donde el foco ya no está solo en quién gasta más, sino en quién convierte ese gasto en valor real más rápido.
Odaily星球日报Ayer 12:22