El cargo de presidenta del Banco Central Europeo (BCE) podría quedar vacante antes de 2027, y la carrera por el puesto podría incluir a un economista que se opone a las criptomonedas.
Según informaciones de Bloomberg, ante las crecientes especulaciones sobre una hipotética dimisión anticipada de la presidenta Christine Lagarde, se están debatiendo apoyos para un economista alemán a la presidencia del BCE en caso de que se produzcan circunstancias imprevistas.
El candidato sería Joachim Nagel, actual presidente del Bundesbank, que asumió el cargo bajo el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier en 2022. El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, respaldaría la candidatura de Nagel, mientras que la canciller conservadora Friedrich Merz no se ha pronunciado públicamente a su favor, por lo que la candidatura de Nagel sigue en fase de debate.
Las posibilidades de Nagel son escasas, y se convertiría en una especie de "caballo oscuro", ya que la mayoría de los economistas creen que será elegido Pablo Hernández de Cos, ex gobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), por delante de Klaas Knot, otro candidato serio. De Cos ocupa una posición crítica frente al dinero privado, subrayando que la adopción generalizada de las stablecoins puede plantear riesgos macroeconómicos.
Sin embargo, el apoyo del gobierno alemán, que gestiona la mayor economía de Europa, podría dar a Nagel el impulso necesario para ganar la carrera.
En el pasado, Nagel ha criticado abiertamente las criptomonedas; en caso de victoria, se espera que mantenga la posición escéptica de Lagarde respecto al dinero privado, concretamente las stablecoins, y otras criptomonedas.
En una entrevista en 2025 comparó el auge de los criptoactivos no vinculados al sistema bancario, como el bitcoin, con la burbuja de los tulipanes del siglo XVII. "La euforia siempre se calma en algún momento. Los criptoactivos, como el bitcoin, son tulipanes digitales", subrayó.
Además, se opone al uso del bitcoin como activo de reserva, argumentando que los activos de reserva "deben ser seguros, líquidos y transparentes". "El bitcoin no cumple ninguno de estos criterios", concluyó, expresando un punto de vista similar al de Lagarde.
end-content






