Una historia de evolución tecnológica impulsada por la electricidad: aluminio, Bitcoin e IA
El antiguo complejo de aluminio de Rockdale, Texas, ahora alberga uno de los mayores clústeres de minería de Bitcoin de Norteamérica. Sin embargo, el negocio está cambiando: las máquinas mineras se están reemplazando por chips AMD para entrenar modelos de IA. La razón es económica: mientras la minería de Bitcoin genera entre 0,05 y 0,11 USD por kWh, las tareas de inferencia de IA con GPU H100 pueden generar entre 1,27 y 3,67 USD por kWh.
Esta transición ilustra una tendencia más amplia: la búsqueda del uso más rentable para la electricidad. La industria primero pasó de la fundición de aluminio a la minería de criptomonedas, y ahora hacia la IA. Empresas como Riot Platforms alquilan espacio y energía a gigantes como AMD. Otras, como TeraWulf, adquieren antiguas plantas industriales por su infraestructura eléctrica para construir centros de datos.
El fenómeno es global. Países del Golfo, con electricidad subsidiada históricamente para industrias pesadas, ahora atraen centros de datos de IA. Bután abandonó la minería de Bitcoin para vender su energía hidroeléctrica a India. Incluso se exploran conceptos como centros de datos solares en órbita, donde el exceso de energía alimentaría la minería de criptomonedas.
Mientras gigantes tecnológicos como Microsoft y Google compiten por los recursos energéticos, algunos proyectos de cripto, como Bittensor y Render, proponen un modelo descentralizado, aprovechando el poder de cómputo inactivo a nivel global. El principio rector es claro: quien controle la electricidad más barata decidirá el uso de la potencia de cálculo, ya sea en Texas, Bután, Abu Dabi o en el espacio.
marsbit05/26 10:13