Las acciones caen más que las criptomonedas, ¿a dónde se fue el dinero?
Los días 28 y 29 de julio, el índice Kospi de Corea del Sur activó el mecanismo de suspensión de contratación ("circuit breaker") de forma consecutiva, algo sin precedentes. Acciones clave como SK Hynix cayeron bruscamente, y ETF apalancados vinculados a ellas sufrieron pérdidas devastadoras, con caídas superiores al 80% en un mes. La narrativa global de desapalancamiento forzado golpeó con mayor dureza a las operaciones más concurridas, como las acciones tecnológicas y semiconductores.
Paradójicamente, Bitcoin, conocido por su alta volatilidad, mostró una relativa estabilidad durante este período, recuperándose cerca de un 15% desde mínimos de julio. El artículo argumenta que esto no se debió a una entrada de capital desde el mercado bursátil, sino a que Bitcoin ya había sufrido su propia corrección significativa entre mayo y junio, con salidas récord de los ETF estadounidenses.
El dinero que salió del mercado de valores buscó principalmente refugio en efectivo, bonos del Tesoro estadounidense y, sobre todo, en oro. Los datos muestran una correlación negativa récord entre Bitcoin y el oro, desafiando la narrativa del "oro digital". En esta crisis, el oro cumplió el rol de activo refugio, mientras que Bitcoin permaneció en el extremo más riesgoso de la curva.
Para que llegue una entrada de capital sostenida a Bitcoin, el artículo identifica tres condiciones clave: alivio en la presión de liquidez global, recortes de tasas por la Fed sin recesión, y la aprobación de una legislación clara (como el CLARITY Act en EE.UU.) que elimine las incertidumbres regulatorias. Aunque Bitcoin actualmente no es un refugio, su baja correlación con los mercados tradicionales lo posiciona favorablemente para cuando el capital global vuelva a buscar diversificación una vez que pase la tormenta.
marsbitHace 36 min(s)