El oro al contado ha llevado la cotización a un nuevo nivel clave. En la sesión asiática del 25 de agosto, el precio del oro operaba en zona alta cerca de los 4.670 dólares, acercándose a los 4.680 dólares durante la sesión; anteriormente había llegado a tocar los 4.680,65 dólares, mientras que los futuros del oro en Nueva York cerraron cerca de los 4.710 dólares. En pocos días, desde superar los 4.600 dólares hasta probar los 4.700 dólares, la pregunta que más preocupa al mercado ha pasado de ser "¿por qué sube el oro?" a "¿se puede seguir comprando ahora?".
Esta subida no ha sido impulsada por una única noticia. La ruptura técnica, la debilidad del dólar, la preocupación por el crédito fiscal estadounidense y la búsqueda de refugio geopolítico han coincidido, haciendo que el capital de tendencia, el capital refugio y el capital de asignación a largo plazo se hayan alineado en el mismo lado. Sin embargo, que los motores del alza sigan vigentes no significa que cualquier nivel sea adecuado para comprar. Cuanto más se acerca el oro a los 4.700 dólares, más necesario es recalcular la relación riesgo-beneficio a corto plazo.
La ruptura técnica atrae compras por impulso
El oro superó previamente su media móvil de 200 días alrededor de los 4.513 dólares y posteriormente se situó por encima del nivel psicológico de los 4.600 dólares. Para el capital algorítmico y los operadores técnicos, este tipo de rupturas suelen desencadenar compras de seguimiento de tendencia y forzar el cierre de posiciones cortas (short covering) de aquellos que antes apostaban por la caída, lo que facilita una aceleración del precio en poco tiempo.
Pero las compras técnicas tienen una característica clara: llegan rápido y también pueden irse rápido. Tras la subida continua, los indicadores diarios ya se encuentran en zona de sobrecompra, y la zona de los 4.675 a los 4.700 dólares es, además, un área donde coinciden niveles psicológicos y resistencia a corto plazo. En cuanto el flujo de nuevas compras se detenga y los primeros compradores tomen beneficios, podría producirse un retroceso rápido de decenas o incluso cientos de dólares.
El dólar y el riesgo fiscal estadounidense forman la segunda línea argumental
La reciente debilidad del dólar ha reducido el coste de compra de oro para los inversores no estadounidenses, siendo este el principal impulsor macroeconómico directo de la subida del precio del oro. Más notable aún es que, tras la ampliación por parte del Tesoro estadounidense de su programa de recompra de bonos a largo plazo, el mercado ha retomado el debate sobre la deuda y la sostenibilidad fiscal de EE.UU. Aunque posteriormente los rendimientos de los bonos estadounidenses a largo plazo se recuperaron, el oro mantuvo su fortaleza, lo que indica que parte del capital ya no está operando solo la "bajada de rendimientos", sino que está realizando cobertura frente al riesgo crediticio del dólar y al riesgo de endeudamiento gubernamental.
Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, considera que el apoyo conjunto proviene de la debilidad del dólar, el retroceso de los rendimientos a corto plazo, el retorno de fondos a los ETF de oro y las continuas compras de los bancos centrales. Sin embargo, esta lógica también tiene su reverso: si la inflación se recalienta y la Reserva Federal emite señales de nuevas subidas de tipos, los rendimientos de los bonos estadounidenses y el dólar podrían recuperarse al unísono, aumentando el coste de tenencia del oro, y la prima proveniente de las operaciones fiscales podría verse superada por la presión vendedora a corto plazo.
La búsqueda de refugio geopolítico sigue añadiendo prima, pero no debe ser el único factor a considerar
La ampliación de las sanciones estadounidenses contra entidades e industrias relacionadas con Irán ha hecho que la situación en Oriente Medio vuelva a ser un catalizador de refugio para el oro. Cuando el riesgo geopolítico se intensifica, el capital suele aumentar su asignación al oro; si la situación se calma, la prima asociada también puede desaparecer rápidamente.
El precio del petróleo es una variable fácilmente pasada por alto a continuación. Por un lado, un petróleo caro puede reforzar las tensiones geopolíticas y los temores a la estanflación, apoyando al oro; por otro lado, también podría volver a impulsar la inflación en EE.UU., obligando a la Fed a mantener su tono restrictivo. Es decir, un petróleo al alza no siempre es un factor unidireccionalmente positivo para el oro; al final, todo depende de si el mercado está más preocupado por la búsqueda de refugio o por las subidas de tipos.
Los 4.600 dólares son la línea divisoria alcista/bajista a corto plazo
Desde la estructura actual, la zona de 4.675 a 4.680 dólares es la primera resistencia a corto plazo, y los 4.700 dólares son un importante nivel psicológico; si se supera con fuerza, la siguiente zona a observar sería la de 4.719 a 4.724 dólares. Por debajo, la atención se centra primero en la zona de 4.594 a 4.600 dólares. Si el precio retrocede y logra mantenerse por encima de este nivel, significaría que la ruptura previa se está transformando en soporte y que la tendencia alcista no se ha visto dañada.
Si se pierde el nivel de 4.600 dólares, el siguiente soporte importante estaría cerca de los 4.551 a 4.556 dólares. Una ruptura adicional de esta zona significaría que la cotización podría pasar de una rotación normal en zona alta a un retroceso más profundo. Para aquellos que quieran comprar en la subida, la clave no es adivinar el máximo, sino tener claro a partir de qué nivel, si se pierde, el argumento alcista original necesitaría ser reevaluado.
Los datos del PCE núcleo de EE.UU. de esta semana y las declaraciones de los funcionarios de la Fed en Jackson Hole podrían ser el desencadenante de la siguiente ronda de volatilidad. Una inflación más contenida y un tono político más moderado favorecerían que el oro mantuviera la ruptura; por el contrario, cualquier señal restrictiva más fuerte de lo esperado podría impulsar la recuperación del dólar y de los rendimientos. El soporte a medio plazo del oro sigue vigente, pero la zona cercana a los 4.700 dólares ya ha entrado en un área muy sensible tanto a las noticias como al posicionamiento del mercado. Esperar a que se conozcan los datos y confirmar que el soporte de 4.600 dólares se mantiene tiene más valor de referencia que solo mirar la magnitud de la subida.





