Autor: compliance 小白
Recientemente, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) publicó el Capítulo 3 del «Informe Económico Anual»:
Anchoring trust in money: innovation beyond stablecoins
Se puede entender como:Anclar la confianza en el dinero: vías de innovación más allá de las stablecoins. El informe se publicó el 23 de junio de 2026.
Desde una perspectiva financiera macro, este informe discute el futuro sistema monetario, la tokenización y las stablecoins.
Pero desde una perspectiva de cumplimiento, lo que realmente nos recuerda es:
El problema de las stablecoins no es solo si su precio se desanclará, sino si pueden integrarse en un sistema financiero identificable, monitoreable, responsable y regulable.
I. El BIS no se opone a la tecnología, sino que pregunta: ¿De dónde viene la confianza?
El BIS reconoce que las stablecoins y la tokenización sí traen ciertas mejoras en eficiencia, como pagos más rápidos, pagos programables, liquidación atómica y menos fricciones en la conciliación. El informe también señala que la DLT y la tokenización pueden colocar activos y fondos en libros contables programables, apoyando la automatización y operaciones ininterrumpidas.
Pero la opinión central del BIS es:
El dinero no es un mero producto tecnológico.
El dinero se convierte en dinero no solo porque puede transferirse, sino porque detrás hay un conjunto de arreglos institucionales:
Hay una unidad de cuenta común,
Hay certeza en el reembolso a valor nominal,
Hay apoyo de liquidez,
Hay un marco regulatorio y legal,
También hay requisitos de integridad financiera.
Esto es clave para los profesionales del cumplimiento.
Porque cualquier nueva herramienta de pago, una vez que entra en escenarios de uso a gran escala, finalmente se enfrenta a la misma pregunta:
¿Quién identifica al cliente? ¿Quién monitorea las transacciones? ¿Quién maneja las anomalías? ¿Quién asume la responsabilidad?
II. El riesgo de cumplimiento de las stablecoins no es solo el anonimato en la cadena
Cuando muchos hablan del riesgo de las stablecoins, lo primero que piensan es en "anonimato en la cadena" y "difícil seguimiento de billeteras".
Pero el informe del BIS lo explica de manera más sistemática.
En el sistema financiero tradicional, los bancos e instituciones reguladas asumen las responsabilidades de identificación del cliente, monitoreo de transacciones, reporte de actividades sospechosas y, cuando es necesario, detención o reversión de pagos. En contraste, las stablecoins circulan principalmente en blockchains públicas y sin permiso, donde la pseudoanonimidad, las billeteras no custodiales, los puentes entre cadenas y las herramientas de mezcla pueden debilitar los controles de KYC y AML/CFT.
Esto significa que las stablecoins no presentan un riesgo puntual, sino un conjunto de riesgos combinados:
Quién es el cliente, no siempre está claro;
De dónde viene el dinero, no siempre está completo;
Cuál es el propósito de la transacción, no siempre es explicable;
Después de cruzar cadenas, la ruta puede fragmentarse;
Si hay problemas, el sujeto responsable puede no estar claro.
Por lo tanto, para los departamentos de cumplimiento, no es suficiente preguntar simplemente:
"¿Esta dirección tiene riesgo?"
Deberían preguntar más bien:
¿Por qué este cliente usa stablecoins?
¿Cómo es la entrada y salida entre las stablecoins y las cuentas de dinero fiduciario?
¿Quién es la contraparte?
¿Qué relación hay entre la billetera, la plataforma de intercambio y la institución de pago?
¿La ruta de los fondos es consistente con los antecedentes del cliente y su modelo de negocio?
III. Transparencia en la cadena no es igual a transparencia de cumplimiento
Los defensores de las stablecoins suelen decir: las transacciones en la cadena son públicas, por lo tanto más transparentes.
Esta afirmación solo tiene la mitad de razón.
Los datos en la cadena son visibles, pero "dirección visible" no es igual a "identidad visible".
"Ruta de transacción visible" tampoco es igual a "propósito de transacción claro".
El BIS también menciona que las empresas de análisis de blockchain ya están apoyando a los organismos encargados de hacer cumplir la ley, y algunos emisores de stablecoins han congelado direcciones específicas en la cadena, lo que demuestra que la tecnología en cadena sí ayuda a la identificación de riesgos.
Pero el BIS también enfatiza que estas medidas no pueden reemplazar los controles de AML/CFT diarios y a gran escala.
El verdadero cumplimiento no es comprar una herramienta, sino establecer un ciclo cerrado:
Antes de la admisión del cliente, ¿se puede identificar la exposición a activos virtuales?
Durante la transacción, ¿se puede monitorear el flujo de fondos dentro y fuera de la cadena?
Cuando se detecta un riesgo, ¿se puede revisar manualmente y explicar?
Cuando se forma una pista sospechosa, ¿se puede dejar un registro, escalar y reportar?
Después de ajustar los modelos y reglas, ¿se puede auditar y revisar?
La tecnología es solo un eslabón en la cadena de cumplimiento, no el cumplimiento en sí.
IV. Las stablecoins traerán el "riesgo en cadena" de vuelta al sistema financiero tradicional
El informe del BIS menciona que, a fines de mayo de 2026, la capitalización de mercado de las stablecoins era de aproximadamente 3200 mil millones de dólares; se estima que el volumen de transacciones anual de stablecoins en 2025 fue de alrededor de 28 billones de dólares, pero después de excluir las transferencias entre billeteras del mismo titular, el significado económico real sería mucho menor.
Estas cifras indican una cosa:
Las stablecoins ya son lo suficientemente grandes como para que los departamentos de cumplimiento no las ignoren;
Pero aún no han madurado lo suficiente como para reemplazar completamente el sistema financiero existente.
Más importante aún, el riesgo de las stablecoins no se queda solo en la cadena.
Regresará al sistema financiero tradicional a través de las entradas y salidas de fondos, plataformas de intercambio, instituciones de pago, escenarios comerciales, liquidaciones transfronterizas y cuentas de clientes.
Por ejemplo:
Un cliente frecuentemente ingresa fondos a plataformas de activos virtuales desde su cuenta bancaria;
Un cliente corporativo afirma realizar comercio transfronterizo, pero los fondos finalmente fluyen hacia canales de stablecoins;
En la cuenta de un cliente personal aparecen muchas transferencias entrantes de desconocidos que luego se concentran en la compra de activos virtuales;
El cliente explica que es "inversión", "liquidación" o "cambio de divisas", pero el comportamiento transaccional no coincide con la fuente de ingresos.
En esencia, estos escenarios no son meros "problemas de activos virtuales", sino cuestiones de debida diligencia del cliente y monitoreo de transacciones que las instituciones financieras tradicionales deben enfrentar.
V. Dirección futura de la regulación: no prohibir la innovación, sino "incrustar las reglas"
El BIS propone una dirección muy importante:
La finanza tokenizada del futuro no debería alejarse del sistema de confianza existente, sino que debería introducir la tecnología de tokenización en el sistema monetario de dos capas basado en el dinero del banco central y las instituciones reguladas. Desde la perspectiva del cumplimiento, esto se resume en cuatro palabras: reglas predefinidas. La infraestructura financiera digital más viable en el futuro debería incorporar en el flujo de transacciones: la identificación del cliente,
el prescreening de transacciones,
la evaluación de reglas de riesgo,
la trazabilidad de datos auditables,
la protección de la privacidad y la soberanía de datos, y los mecanismos de colaboración interinstitucional y transfronteriza. El BIS también menciona explícitamente que las plataformas con mecanismos de permiso, si pueden incorporar prescreening de AML/CFT, verificación de listas y trazabilidad de datos auditables en sus flujos transaccionales, tendrán más probabilidades de mantener la integridad financiera en escenarios de gran escala. Este es también el verdadero valor futuro del RegTech: no solucionar problemas después, sino incorporar el control de riesgos en el proceso antes de que ocurran los pagos y liquidaciones.
Observación de compliance 小白
La inspiración que este informe del BIS da a los profesionales del cumplimiento no es realmente "si las stablecoins son buenas o malas", sino:
Todas las nuevas herramientas financieras del futuro, si quieren convertirse en herramientas principales de pago y liquidación, deben responder a las preguntas de cumplimiento.
¿Quién identifica al cliente?
¿Quién monitorea las transacciones?
¿Quién maneja las anomalías?
¿Quién asume la responsabilidad?
¿Quién garantiza la consistencia de las reglas transfronterizas?
Si estas preguntas no tienen respuesta, la tecnología más avanzada solo transferirá el riesgo a lugares más difíciles de regular.
Por lo tanto, desde la perspectiva del cumplimiento, las stablecoins no son un simple "tema del criptomundo".
Afectarán el monitoreo de cuentas bancarias, la gestión de riesgos de las instituciones de pago, los flujos de fondos transfronterizos, el acceso a activos virtuales, la calificación de riesgo de clientes y la prevención del delito financiero.
La dirección realmente valiosa en el futuro no es usar la tecnología para eludir el cumplimiento,
sino incorporar la capacidad de cumplimiento en la infraestructura tecnológica.
El cumplimiento no es lo opuesto a la innovación.
El cumplimiento es la infraestructura que determina si la innovación financiera puede llegar lejos.







