Brasil, la economía más grande de América Latina y una de las más grandes del mundo, está experimentando un crecimiento récord en la demanda de criptomonedas y stablecoins.
Según un informe de estadísticas del sector externo publicado el martes, la demanda de activos criptográficos en el primer semestre de 2026 más que se duplicó, y el volumen de compras alcanzó los 14.680 millones de dólares. Esto representa un aumento del 135% en comparación con el primer semestre de 2025, cuando los brasileños adquirieron activos digitales por valor de 6.240 millones de dólares.
Aunque las estadísticas del banco central no son perfectas, ya que solo tienen en cuenta los volúmenes de operaciones realizadas por proveedores de servicios de activos virtuales (VASP) registrados, sí indican una aceleración en la adopción de criptomonedas, especialmente en junio, cuando se adquirieron criptomonedas por valor de 2.540 millones de dólares en comparación con los 1.480 millones de dólares de junio de 2025.
En mayo de 2026, los brasileños adquirieron stablecoins por valor de casi 2.632 millones de dólares, un 158% más que en mayo de 2025.
Fernando Rocha, director del departamento de estadísticas del banco, declaró al periódico Valor Económico que estas cifras muestran la consolidación del mercado nacional de criptomonedas, que ya ha superado su fase inicial.
"El mercado de criptoactivos es relativamente nuevo, aunque ya no tanto. Todavía se está expandiendo tanto en Brasil como en todo el mundo. Se está consolidando y encontrando nuevas áreas de aplicación y uso", declaró.
Esta demanda está impulsada por las stablecoins vinculadas al dólar, que gozan de un alto nivel de aceptación, ya que pueden servir como sustitutos del dólar para realizar pagos y transacciones transfronterizas. Rocha señaló que la demanda de stablecoins superó el 90%, lo que muestra la evolución de un mercado que hace solo unos años se centraba en Bitcoin y otras criptomonedas volátiles.
La expansión en el uso de stablecoins llevó al gobierno del país a considerar la introducción de un impuesto del 3,5% sobre todas las transacciones con stablecoins. Esta iniciativa finalmente se pospuso, ya que la administración actual entró en modo de campaña electoral.
Sin embargo, Rocha subrayó que la visión del banco central sobre el ecosistema nacional de criptomonedas es limitada debido a los datos estadísticos actuales, explicando que a partir del próximo año la institución tendrá una visión más completa sobre el destino de estos activos.
El banco central decidió clasificar a los VASP en la clase 3, lo que significa que deberán cumplir con los mismos requisitos que las sociedades de corretaje de valores, las compañías de distribución de valores y las sociedades de corretaje de divisas. Este nuevo régimen regulatorio, que entra en vigor en enero de 2027, permitirá al banco central rastrear a dónde se dirigen estos activos.







