La Agencia de Servicios Financieros de Japón (FSA) está impulsando una reforma regulatoria histórica, preparándose para trasladar el marco regulatorio de los activos criptográficos (crypto assets) de la Ley de Servicios de Pago (PSA), que originalmente los clasificaba como 'herramientas de pago', a la más estricta Ley de Intercambio de Instrumentos Financieros (FIEA).
Este cambio significa que Japón reconoce oficialmente que los activos criptográficos ya no son solo un método de pago, sino 'productos de inversión' al mismo nivel que las acciones y los bonos, y en el futuro estarán sujetos a estándares de protección al inversionista y divulgación de información a nivel de valores. Los análisis indican que esta medida de Japón no solo mejora significativamente la protección de los inversionistas, sino que también tiene como objetivo combatir el fraude y alinearse con los marcos regulatorios internacionales predominantes (como MiCA de la Unión Europea).
El marco regulatorio sigue la situación real
La FSA de Japón publicó oficialmente el 10 de diciembre el informe final del 'Grupo de Estudio del Sistema Financiero relacionado con las Transacciones de Activos Criptográficos', que señaló directamente: 'Tanto a nivel nacional como internacional, el público está considerando cada vez más los activos criptográficos como instrumentos de inversión.' Por lo tanto, el marco actual de la ley de pagos ya no puede adaptarse a la situación de uso real y debe gestionarse con referencia a la Ley de Intercambio de Instrumentos Financieros, la ley central del mercado de valores, para proporcionar una protección más adecuada.
Actualmente, el informe ha sido aprobado por unanimidad por el grupo de expertos y se espera que se presente a la Dieta para su modificación legal y entrada en vigor oficial en 2026.
Puntos clave de la reforma
El contenido de esta reforma incluye tres puntos clave centrales:
En primer lugar, se refuerzan significativamente los requisitos de divulgación de información para las 'Ofertas Iniciales en Exchange' (IEO, nuevas monedas vendidas por exchanges después de su revisión). En el futuro, los exchanges deberán proporcionar, antes de que comience la venta de IEO, detalles como la identidad del emisor, el whitepaper del proyecto, el modelo económico del token, informes de auditoría de terceros del código, y divulgar obligatoriamente advertencias de riesgo; incluso si el proyecto se declara 'descentralizado', el equipo emisor no podrá evadirse mediante el anonimato. Esta medida se considera la más fuerte para poner fin al caos pasado de las 'monedas sin valor'.
En segundo lugar, se adoptará una aplicación más estricta contra las plataformas no registradas. La FSA obtendrá mayores poderes de investigación y sanción, pudiendo imponer multas directamente a plataformas extranjeras, exchanges descentralizados (DEX) o grupos de trading subterráneos, e incluso emitir órdenes de cese de actividades. El informe también prohíbe explícitamente el trading con información privilegiada y la manipulación del mercado, alineándose completamente con las últimas regulaciones de MiCA de la UE y Corea del Sur.
En tercer lugar, se flexibilizará simultáneamente el sistema fiscal. Simultáneamente con el cambio regulatorio, el gobierno japonés está considerando cambiar la tasa impositiva sobre las ganancias de activos criptográficos del actual 'ingreso misceláneo' con una tasa máxima del 55% a la misma 'ganancia de capital del 20%' que las acciones, lo que se espera que estimule significativamente la participación de instituciones y minoristas. Esta reforma se considera un importante punto de inflexión para Japón pase de 'prevenir abusos' a 'promover beneficios'.






