La independencia tecnológica de China: una guerra desde las máquinas de fotolitografía hasta las películas ABF
En agosto de 2026, la japonesa Ajinomoto notificó a sus clientes chinos un recorte del 30% en el suministro de película ABF, un material aislante esencial para los sustratos de chips de IA y CPU/GPU de alto rendimiento. Este material, un derivado descubierto en los años 70 durante la producción de glutamato monosódico (ajinomoto), está monopolizado en más del 95% por Ajinomoto. La medida generó pánico en la industria china, cuya tasa de localización de la película ABF es inferior al 5%.
Este evento subraya una realidad crucial para la autonomía tecnológica de China: los cuellos de botella no solo están en equipos clave como las máquinas de litografía, sino también en materiales aparentemente menores pero vitales, como resinas, gases especiales o películas.
En este contexto, en abril de 2026, Lotus Holdings, una empresa china conocida por producir ajinomoto, adquirió por 103 millones de yuanes el 51% de Shenzhen New Faith New Materials, una startup que desarrolla películas similares a la ABF. Esta movida simboliza un cambio profundo: la lucha por la independencia tecnológica ya no es solo para gigantes como Huawei o SMIC, sino un esfuerzo colectivo de toda la industria, desde los grandes actores hasta empresas de sectores tradicionales.
China ha demostrado que los bloqueos pueden impulsar avances. Tras las sanciones de 2019, Huawei logró el regreso de sus chips Kirin; YMTC desarrolló memoria NAND de 294 capas; y SMIC avanzó en procesos de fabricación. La lógica es clara: la presión externa corta las rutas de dependencia, forzando a las empresas a innovar. China cuenta con la cadena de suministro más completa, el mayor mercado de aplicación y un modelo que combina planificación estatal y dinamismo de mercado.
El recorte de Ajinomoto es un revés a corto plazo, pero a largo plazo podría actuar como catalizador, acelerando la ruptura del monopolio de la película ABF, tal como ocurrió en otros sectores. La inversión de Lotus no resolverá el problema de inmediato, pero compra una "entrada" a un campo crítico. El verdadero desafío será la paciencia y la persistencia para lograr un avance en una década, no en tres años.
La autonomía tecnológica de China es una guerra sin humo que se libra desde las máquinas de litografía hasta la última capa de una película. Su éxito no dependerá de unos pocos logros brillantes, sino de rellenar uno a uno todos los nodos de la red de la cadena de suministro que pueden ser estrangulados. Es una marcha colectiva, sin final a la vista, por un camino lleno de obstáculos que no se puede abandonar.
marsbitHace 24 min(s)