Autor: The Editorial Board, Bloomberg Opinion
Traducción: Deep Tide TechFlow
Resumen de Deep Tide: El comité editorial de Bloomberg menciona directamente a Kalshi y Polymarket, afirmando que son empresas de apuestas que evaden la regulación: el 90% de sus ingresos provienen de apuestas deportivas, la edad mínima de sus usuarios es tres años menor que la de los casinos legales, y podrían estar involucradas en operaciones con información privilegiada.
En un momento en que el volumen mensual de los mercados de predicción supera los diez mil millones de dólares y Nasdaq también está entrando en el sector, la presión regulatoria representada por este artículo merece ser tomada en serio.
Texto completo:
Hay un viejo dicho sobre los patos: si se ve como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, probablemente sea un pato. Los reguladores estadounidenses están ignorando esta lógica al aceptar el argumento de algunas casas de apuestas de que "no somos casas de apuestas, somos mercados de predicción". El Congreso debería intervenir antes de que este engaño cause más daños.
En el último año, plataformas como Kalshi y Polymarket han prosperado, permitiendo a los usuarios predecir resultados de eventos deportivos, políticos y de otro tipo. Estas plataformas prefieren un lenguaje eufemístico: no son corredores de apuestas, sino "mercados de predicción"; apostar dinero en el resultado de un partido de fútbol no es una apuesta, es un "contrato de evento".
Esto no es solo una cuestión semántica; se trata de una verdadera arbitraje regulatorio.
Las casas de apuestas deportivas tradicionales, como FanDuel y DraftKings, obtienen licencias estado por estado y deben cumplir con restricciones de edad, geográficas y garantías de juego responsable. En cambio, las plataformas de mercados de predicción afirman que sus productos están regulados por la Ley de Intercambio de Productos Básicos (CEA) federal y no deberían estar sujetos a las normas estatales. Se registran en la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) y buscan el respaldo de los reguladores para sus operaciones de apuestas.
La CFTC ha mostrado disposición a cooperar: el mes pasado, retiró una propuesta que prohibiría los contratos deportivos y políticos. Varios estados han presentado demandas para defender su autoridad regulatoria en apuestas, y es probable que la disputa sobre quién tiene derecho a regular estas empresas llegue hasta la Corte Suprema. Pero los hechos centrales son claros.
Primero, estas empresas se dedican a apuestas deportivas y otras actividades de juego, que tienen poco en común con el comercio en mercados de productos básicos tradicionales.
Segundo, tienen una ventaja significativa sobre sus competidores que cumplen con las leyes estatales. Aproximadamente el 90% de los ingresos por comisiones de Kalshi provienen de eventos deportivos. Mientras tanto, las acciones de las casas de apuestas deportivas tradicionales se han visto gravemente afectadas.
Tercero, Kalshi y Polymarket permiten el acceso a usuarios mayores de 18 años, mientras que la edad legal en la mayoría de los estados es 21 años. Esto expone a los usuarios jóvenes a riesgos como deudas, inestabilidad financiera, adicción y delitos. Algunas aplicaciones también están solicitando ofrecer trading con margen (operaciones a crédito), lo que podría empeorar el problema.
Cuarto, Kalshi ha establecido una asociación con Robinhood, lo que significa que la línea entre los corredores de bolsa y las casas de apuestas se está desdibujando, con posibles consecuencias catastróficas para una gran cantidad de cuentas de inversión.
Además de estos problemas, existe el riesgo de corrupción. Poco antes de que el líder supremo de Irán, Khamenei, fuera asesinado en un ataque aéreo israelí el 28 de febrero, una cuenta en Polymarket compró grandes cantidades de contratos que predecían que "perdería el poder", lo que sugiere que algunos operadores podrían haber tenido información privilegiada. El volumen total de operaciones relacionadas con este ataque superó los 500 millones de dólares.
Cuando el Congreso promulgó la Ley de Intercambio de Productos Básicos en 1936, claramente no anticipó que daría lugar a grandes casas de apuestas nacionales ni a mercados de predicción de asuntos públicos tan susceptibles de manipulación. El Congreso debería intervenir proactivamente, en lugar de esperar años de litigios prolongados mientras numerosos usuarios pierden su dinero.
Como punto de partida, el Congreso debería enmendar la CEA para definir claramente los "contratos de evento", distinguiendo entre aquellos con una lógica de mercado razonable y los puramente de apuestas (como las apuestas deportivas), al mismo tiempo que limite las apuestas sobre eventos políticos; asegurar que los mercados de predicción sigan reglas claras, en lugar de la discreción aleatoria de la CFTC; y establecer estándares básicos de protección al consumidor para todas las casas de apuestas, siguiendo el modelo de la Ley SAFE Betting, permitiendo a los estados imponer regulaciones más estrictas.
Idealmente, los legisladores podrían aprovechar esta oportunidad para reevaluar el experimento de "apuestas en cualquier momento y en cualquier lugar" en la era de los smartphones, que ha llevado a un aumento continuo de deudas, impagos y otros problemas sociales. Por ahora, simplemente establecer orden y aplicar límites de sentido común a estos mercados desregulados ya sería un avance suficiente.





