Según la publicación The Information, la administración de Trump está cerca de crear un sistema nacional de regulación de inteligencia artificial. Esta iniciativa podría llevar a cambios sustanciales en la regulación de la IA no solo en EE.UU., sino también en el sector tecnológico mundial. Este sistema trasladaría el desarrollo de políticas de IA a Washington, liberando espacio para las múltiples reglas estatales que los desarrolladores enfrentan hoy en día.
Esto es importante porque muchas de las mejores tecnologías de inteligencia artificial están siendo desarrolladas por empresas estadounidenses. Las normas adoptadas en Washington sin duda influirán en el funcionamiento de empresas y otros gobiernos fuera de EE.UU. Sin embargo, una cuestión importante sigue sin respuesta: ¿cómo regulará el gobierno de EE.UU. el uso de IA de código abierto?
Washington quiere un conjunto de normas en lugar de cincuenta
El foco principal en este asunto está en la Política Marco Nacional de la Casa Blanca para la Inteligencia Artificial, publicada el 20 de marzo de 2026. Aunque el nombre pueda sugerir lo contrario, el informe no es ni una regulación ni una orden ejecutiva presidencial. Expertos del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente (CSET) de la Universidad de Georgetown consideran que esta política marco es solo una propuesta legislativa para el Congreso y no puede considerarse una política operativa.
Según los analistas del CSET Mina Narayanan, Jessica Gee y Vikram Venkatram, este documento debe verse como un punto de partida para las negociaciones. En lugar de asumir que el Congreso adoptará la estructura propuesta en su forma actual, la ven como una forma para que la administración exprese sus prioridades, permitiendo al mismo tiempo que el Congreso cree sus propias leyes sobre inteligencia artificial.
La idea central de esta propuesta es simple: derogar las numerosas normas regulatorias de IA en diferentes estados y desarrollar un estándar federal único. La iniciativa se basa en una orden ejecutiva emitida en diciembre de 2025, que encargó a funcionarios de la Casa Blanca desarrollar recomendaciones para una política nacional de IA.
Esta iniciativa siguió a la falta de progreso por parte del Congreso respecto a propuestas para prohibir a los estados promulgar nuevas leyes de IA o para condicionar ciertos fondos federales a que los estados limiten sus propias reglas de IA. Estas propuestas reflejaban la preocupación de que las empresas que desarrollan sistemas de IA tuvieran que lidiar con una multitud de normas diferentes.
Este problema ya no es hipotético. La ley de IA de Colorado introdujo normas para prevenir la discriminación algorítmica en proyectos de IA de alto riesgo. También se informa que Texas anunció sus propias reglas de transparencia y protección al consumidor, y California continúa trabajando en asuntos relacionados con la legislación de IA para modelos avanzados y contenido generado por IA. Aunque los enfoques difieren, todos contribuyen a una fragmentación cada vez mayor del panorama regulatorio.
La Casa Blanca sostiene que un sistema federal unificado proporcionaría a los desarrolladores reglas más claras al abordar cuestiones como la seguridad infantil, la creación de deepfakes mediante IA y las oportunidades de innovación que ofrecen los entornos regulatorios controlados ('sandboxes'). Si el Congreso da este paso, las empresas podrían gastar menos tiempo adaptando sus productos a las leyes de cada estado y más tiempo desarrollándolos.
La estrategia de Trump en IA va más allá del Congreso
La legislación aprobada por el Congreso es solo un componente del plan de la administración. El 2 de junio de 2026, el presidente Trump firmó la Orden Ejecutiva No 14409 titulada "Promoción de la Innovación y Seguridad en Inteligencia Artificial Avanzada", que instaba a las agencias federales a fortalecer la ciberseguridad para las tecnologías avanzadas de IA.
La directiva prevé la creación de un centro de intercambio de información sobre ciberseguridad en IA, que funcione conjuntamente con el sector privado, para acelerar la identificación de vulnerabilidades en el software. Además, la directiva establece el concepto de "modelos avanzados cubiertos", refiriéndose a los mejores sistemas de IA, y requiere que las agencias desarrollen un plan para su uso seguro.
Tanto la base legislativa como la orden ejecutiva confirman la idea central de la administración: mantener el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial mientras se fortalece su capacidad en ciberseguridad.
La cuestión del código abierto sigue abierta
La mayor incertidumbre está en lo que sucederá con los modelos de IA de código abierto. Por un lado, el proyecto discute temas importantes como la seguridad infantil, la confianza digital, los deepfakes y la innovación. Por otro lado, no ofrece una definición clara de cómo debería regularse la IA de código abierto. The Information considera que esta es una de las principales cuestiones pendientes de esta propuesta.
Los debates surgen en un contexto en el que países de todo el mundo están prestando cada vez más atención a los sistemas avanzados de inteligencia artificial. En el Informe Internacional de Seguridad en IA de 2026, preparado por el ganador del Premio Turing Yoshua Bengio y redactado por más de 100 expertos de más de 30 países, se concluye que los sistemas de IA cada vez más avanzados requieren una gobernanza más estricta. El informe también señala que los modelos de IA de código abierto presentan desafíos de gobernanza particulares, ya que una vez liberados pueden ser modificados y distribuidos libremente, lo que dificulta garantizar la implementación coherente de medidas de seguridad.
Para los desarrolladores de IA, el enfoque actual puede no estar en el código abierto, sino más bien en la claridad regulatoria. Un sistema federal que tenga prioridad sobre las normas estatales podría transformar las diversas reglas de cumplimiento en un estándar nacional único y, por lo tanto, minimizar los costes para las empresas que operan en cada estado. Por otra parte, esto significa que los estados tendrán menos capacidad para desarrollar sus propias medidas de protección de IA antes de que las autoridades federales promulguen nuevas normas.
Todavía no está claro si el Congreso finalmente aprobará esta propuesta. Sin embargo, incluso si es solo una propuesta, este modelo político indica que las autoridades en Washington desearían convertirse en el principal organismo responsable de regular las tecnologías de inteligencia artificial. Si las empresas estadounidenses aún producen la mayor parte de la tecnología de IA del mundo, es evidente que la decisión final afectará no solo a las leyes de EE.UU., sino también a las normas que muchos desarrolladores de todo el mundo deben seguir.







