Colapso masivo: el "juego" nacional de los inversores minoristas en Corea finalmente se desploma con 1.2 millones de personas en la fila esperando liquidaciones forzadas
En julio de 2026, el mercado de valores surcoreano experimentó una dramática caída, entrando en un mercado bajista técnico y desencadenando siete suspensiones temporales (circuit breakers) en pocas semanas, un fenómeno extremadamente raro.
Para muchos jóvenes surcoreanos, el mercado de capitales se había convertido en una mesa de apuestas. La industria local de semiconductores, liderada por Samsung Electronics y SK Hynix, generó enormes ganancias durante el auge de la IA, impulsando el consumo de lujo y alimentando la especulación en la bolsa. Muchos, ante los altos precios de la vivienda en Seúl, vieron en el mercado financiero apalancado su única oportunidad de movilidad social.
La estructura del mercado era su talón de Aquiles. Samsung y SK Hynix representaban alrededor del 60% del índice KOSPI, convirtiendo efectivamente a la bolsa en un ETF de dos acciones. En este contexto, se aprobaron en mayo los primeros ETF apalancados (2x) sobre acciones individuales de estas empresas, atraídos por la demanda de inversores minoristas que buscaban ganancias rápidas.
El desastre ocurrió en julio. Al surgir señales de desaceleración en la demanda de chips, los precios de estas acciones cayeron. Esto activó el mecanismo de reequilibrio diario de los ETF apalancados, forzando ventas automáticas para mantener el apalancamiento. Esta venta mecánica provocó caídas más pronunciadas, lo que a su vez desencadenó liquidaciones forzadas de las posiciones apalancadas de miles de pequeños inversores, creando una espiral mortal de ventas en pánico y más suspensiones del mercado.
Las consecuencias fueron devastadoras. Más de 1.2 millones de cuentas minoristas recibieron llamadas de margen, y entre 320,000 y 460,000 fueron liquidadas completamente, perdiendo todo su capital. Alrededor del 62% de las cuentas afectadas pertenecían a inversores jóvenes de 20 a 30 años. Las pérdidas totales se estimaron en unos 2.15 billones de wones.
Las autoridades, que habían permitido estos productos de alto riesgo para atraer capital local, tuvieron que intervenir a mediados de julio suspendiendo nuevas aprobaciones. El presidente del organismo supervisor expresó su arrepentimiento. La crisis sirvió como una severa advertencia sobre los peligros de la innovación financiera sin mecanismos de contención adecuados y de convertir el fervor tecnológico en una apuesta colectiva no racional.
marsbit07/20 11:43