OpenAI propone ceder el 5% de sus acciones al gobierno de Estados Unidos, valoradas en más de 40.000 millones de dólares según una valoración de 852.000 millones. Altman también quiere involucrar a todos los gigantes estadounidenses de la IA. ¿Cómo cambiará esta jugada el panorama del sector?
OpenAI, valorada en 852.000 millones de dólares, está ofreciendo activamente sus acciones a la Casa Blanca.
Según informa el Financial Times, OpenAI ha mantenido conversaciones preliminares con el gobierno estadounidense, proponiendo ceder el 5% de las acciones de la empresa, lo que, según la valoración actual, supone unos 42.600 millones de dólares.

https://www.ft.com/content/7c803eab-8e80-4431-9a87-e943bf00e00b?syn-25a6b1a6=1
El argumento central de Altman en las conversaciones es: que el público posea acciones de las empresas de IA es la mejor manera de compartir los beneficios del desarrollo de la IA.
Esta propuesta incluye una ambición aún mayor: Altman sugiere que todas las principales empresas estadounidenses de IA aporten una proporción equivalente de acciones a un instrumento de inversión pública similar al Fondo Permanente de Alaska (Alaska Permanent Fund), que distribuiría dividendos al gobierno y a los residentes estadounidenses.
La industria de la IA en Estados Unidos se enfrenta a una presión regulatoria cada vez mayor, y la estrategia de Altman para hacer frente a ello es convertir al gobierno estadounidense en una comunidad de intereses.
Cambiar confianza por acciones: el gran cálculo de Altman
Altman ya ha mantenido conversaciones directas con varios altos cargos del gobierno estadounidense sobre esta propuesta, incluido el Secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el Secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Howard Lutnick

Scott Bessent
Las negociaciones se encuentran actualmente en una fase "conceptual", y cualquier transacción podría requerir legislación del Congreso.
Pero el mero hecho de que se produzcan estas conversaciones envía una señal: OpenAI está dispuesta a ceder beneficios tangibles a cambio de una relación más estable con el gobierno estadounidense.
El modelo concreto propuesto por Altman se basa en el Fondo Permanente de Alaska. Este fondo invierte los ingresos petroleros del estado de Alaska en el mercado de valores y distribuye dividendos al gobierno estatal y a los residentes.
La idea de Altman es que las acciones de las empresas de IA podrían gestionarse de forma similar: un instrumento de inversión pública las poseería, permitiendo que los ciudadanos estadounidenses se beneficien del crecimiento de la IA, incluso si nunca han invertido en el mercado de valores.
Esta idea no se limita a OpenAI.
Altman sugiere que otras principales empresas de IA estadounidenses como Anthropic, Google y Meta se sumen al mismo acuerdo, cediendo cada una el 5% de sus acciones.
Sin embargo, no hay pruebas de que estas empresas tengan interés alguno en ello.
Una propuesta que requiere que los competidores cedan beneficios colectivamente presenta una dificultad de ejecución evidente.
5% vs 50%
Una disputa de estrategias detrás de una cifra
Altman no es el único que impulsa la propiedad pública de la IA.
El senador estadounidense Sanders también ha mantenido conversaciones con Altman en las últimas semanas, pero su postura es mucho más radical: cree que el público debería poseer cerca de la mitad de las acciones de las empresas estadounidenses de IA a través de un fondo soberano de inversión.
Ampliación: Nueva propuesta en EE.UU.: "Nacionalizar" a los gigantes de la IA, "propiedad pública" del 50%.

La diferencia entre el 5% y el 50% refleja dos enfoques radicalmente diferentes.
La propuesta del 5% de Altman es un gesto de reparto de beneficios, que permite al gobierno y al público estadounidense "participar" en el crecimiento de la IA, pero manteniendo el control firmemente en manos de la empresa.
La propuesta del 50% de Sanders significaría que el público se convertiría en un accionista mayoritario sustancial, con una voz real en el gobierno corporativo.

Es revelador que los propios documentos de política de OpenAI sugieran que quizás el 5% no sea suficiente.
En abril de este año, OpenAI propuso crear un "fondo de riqueza pública" para que "todos los ciudadanos, incluidos aquellos que no invierten en los mercados financieros, puedan beneficiarse del crecimiento económico impulsado por la IA".
En mayo, la Fundación OpenAI fue aún más lejos en su blog oficial: "La sociedad puede necesitar nuevos métodos para que las personas obtengan derechos duraderos en los sistemas que crean valor."
La fundación también afirmó que el objetivo es "dar a las personas derechos y voz en la configuración del cambio, en lugar de tener que poner parches después de que se hayan tomado las decisiones".
A juzgar por las propias declaraciones de OpenAI, el 5% parece más una oferta inicial que una solución final.
El dilema regulatorio de la industria de la IA
Para entender la verdadera motivación de esta propuesta, hay que ver lo que está experimentando la industria de la IA en Estados Unidos.
Tanto OpenAI como Anthropic han sufrido recientemente retrasos en el lanzamiento de modelos de vanguardia (GPT-5.6, Mythos 5, Fable 5) debido a revisiones por parte del gobierno estadounidense.

La creciente preocupación en la sociedad estadounidense por la construcción de centros de datos a gran escala, el impacto de la IA en el empleo y los riesgos de ciberseguridad ha llevado a que algunos miembros del Congreso y asesores de la Casa Blanca se inclinen claramente por una regulación más estricta de la industria de la IA.
Un precedente relevante es Intel.
Tras la adquisición por parte del gobierno estadounidense del 10% de Intel, la actitud de la Casa Blanca hacia este gigante de los chips cambió claramente hacia el apoyo.
La propiedad estatal como herramienta para mejorar las relaciones ya tiene casos de referencia.

https://cn.wsj.com/articles/%E7%89%B9%E6%9C%97%E6%99%AE%E4%B8%8E%E8%8B%B1%E7%89%B9%E5%B0%94%E8%BE%BE%E6%88%90%E5%8D%8F%E8%AE%AE-%E6%94%BF%E5%BA%9C%E6%8C%81%E8%82%A110-8954b92d
OpenAI y Anthropic también están preparando simultáneamente ofertas públicas iniciales (OPI), lo que ampliaría su base de accionistas y generaría enormes rendimientos para los inversores actuales, aunque la OPI de OpenAI podría no materializarse hasta el año que viene.
En este contexto, ofrecer acciones al gobierno estadounidense es un momento revelador: ¿se trata de asegurar relaciones externas estables antes de la OPI, o de planificar con antelación antes de que se intensifique la regulación?
Ambas interpretaciones apuntan a la misma conclusión: Altman cree que la relación con los reguladores se ha vuelto tan urgente que requiere el uso de acciones para mantenerla.
Una nueva variable en la carrera de la AGI
La cifra del 5% puede parecer pequeña, pero su impacto irá mucho más allá del aspecto financiero.
El desarrollo de la AGI (Inteligencia General Artificial) es actualmente la carrera más importante en la industria de la IA.
OpenAI, Anthropic y Google DeepMind están impulsando hacia este objetivo a toda velocidad, y cada salto en la capacidad de los modelos de vanguardia viene acompañado de controversias de seguridad más agudas.
Cuando el gobierno posee acciones en estas empresas, obtiene una ventana institucionalizada para intervenir en la toma de decisiones, desde el ritmo de lanzamiento de los modelos de vanguardia y los estándares de evaluación de seguridad, hasta las normas de uso de datos y los controles de exportación; la influencia gubernamental encontrará puntos de aplicación.
Aceptar la cesión del 5% de las acciones puede aliviar la presión regulatoria a corto plazo y responder al descontento público por los enormes beneficios de la industria estadounidense de la IA.
La propuesta del 50% de Sanders ya ha demostrado que el debate sobre cuántas acciones de las empresas de IA debería poseer el gobierno no tiene punto final, solo de partida.
La ruta de desarrollo de la AGI ya no estará impulsada únicamente por juicios técnicos y lógica comercial; las consideraciones regulatorias y de interés público se convertirán en restricciones duras.
Esta propuesta sigue estando en una fase conceptual temprana, lejos de cualquier acuerdo formal, e incluso puede que nunca se concrete.
Pero marca la entrada de las relaciones entre la industria de la IA y el gobierno en una nueva dimensión: el foco del debate pasa de "si hay que regular la IA" a "si el gobierno debe ser accionista de la IA".
La respuesta a esta pregunta determinará quién desarrolla, posee y establece los límites de la AGI.
El 5% que Altman está ofreciendo podría convertirse en una hermosa mariposa batiendo sus alas.
Referencias:
https://www.ft.com/content/7c803eab-8e80-4431-9a87-e943bf00e00b
Este artículo procede del WeChat público "New Zhiyuan" (新智元), autor: ASI启示录, editor: Ma Ke





