Este informe ha sido redactado por Tiger Research. En 2025, el gobierno de Estados Unidos está implementando una política de apoyo a las criptomonedas con un objetivo claro y conciso: que la industria criptográfica existente opere de manera regulada, de la misma forma que la industria financiera tradicional.
Resumen de puntos clave
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Estados Unidos se está enfocando en integrar las criptomonedas dentro de su infraestructura financiera existente, en lugar de simplemente absorber toda la industria.
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En el último año, el Congreso, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) han introducido y ajustado normas para incorporar gradualmente las criptomonedas a este sistema.
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A pesar de las tensiones entre los reguladores, Estados Unidos continúa perfeccionando el marco regulatorio mientras apoya el crecimiento de la industria.
1. La absorción de la industria criptográfica por parte de Estados Unidos
Tras la reelección del presidente Trump, su administración lanzó una serie de políticas radicales a favor de las criptomonedas. Esto marcó un cambio drástico con respecto a posturas anteriores, donde la industria de las criptomonedas era vista principalmente como un objeto de regulación y control. Estados Unidos ha entrado en una fase que antes era inimaginable, adoptando la industria criptográfica en su sistema existente con un ritmo de toma de decisiones casi unilateral.
El cambio de postura de la SEC y la CFTC, junto con la incursión de instituciones financieras tradicionales en negocios relacionados con criptomonedas, son señales de que están ocurriendo amplios cambios estructurales.
Es particularmente notable que todo esto haya sucedido apenas un año después de la reelección del presidente Trump. ¿Qué cambios específicos han ocurrido hasta ahora en los niveles regulatorios y de política?
2. Un año de cambio en la postura de EE. UU. hacia las criptomonedas
En 2025, con la llegada de la administración Trump, la política de criptomonedas de Estados Unidos alcanzó un punto de inflexión significativo. Las ramas ejecutivas, el Congreso y los organismos reguladores actuaron de manera coordinada, centrándose en reducir la incertidumbre del mercado e integrar las criptomonedas en la infraestructura financiera existente.
2.1. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC)
En el pasado, la SEC dependía principalmente de acciones de cumplimiento para abordar actividades relacionadas con criptomonedas. En casos importantes como los de Ripple, Coinbase, Binance y los servicios de staking de Kraken, la SEC presentó demandas sin proporcionar estándares claros sobre los atributos legales de los tokens o qué actividades estaban permitidas, a menudo basando su aplicación en interpretaciones posteriores. Esto llevó a que las empresas de criptomonedas dedicaran más esfuerzo a gestionar riesgos regulatorios que a expandir sus negocios.
Esta postura comenzó a cambiar tras la renuncia del presidente de la SEC, Gary Gensler, conocido por su actitud conservadora hacia la industria. Bajo el liderazgo de Paul Atkins, la SEC adoptó un enfoque más abierto, comenzando a construir normas básicas destinadas a incorporar la industria de las criptomonedas al marco regulatorio, en lugar de depender únicamente de litigios.
Un ejemplo clave es el anuncio del "Proyecto Cripto". A través de este proyecto, la SEC indicó su intención de establecer criterios claros para definir qué tokens son valores y cuáles no. Este organismo regulador, que una vez careció de dirección, está comenzando a reinventarse como una institución más inclusiva.
2.2. La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC)
Fuente: Tiger Research
En el pasado, la participación de la CFTC en las criptomonedas se limitaba en gran medida a la supervisión del mercado de derivados. Sin embargo, este año adoptó una postura más proactiva, reconociendo formalmente a Bitcoin y Ethereum como materias primas (commodities) y apoyando su uso por parte de instituciones tradicionales.
El "Programa Piloto de Garantías con Activos Digitales" es una iniciativa clave. A través de este programa, se permitió que Bitcoin, Ethereum y USDC sirvieran como garantía colateral para transacciones de derivados. La CFTC aplicó ratios de descuento y estándares de gestión de riesgos, tratando estos activos de la misma manera que trata las garantías tradicionales.
Este cambio indica que la CFTC ya no ve los activos criptográficos puramente como instrumentos especulativos, sino que comienza a reconocerlos como activos colaterales estables, comparables a los activos financieros tradicionales.
2.3. La Oficina del Contralor de la Moneda (OCC)
Fuente: Tiger Research
En el pasado, la OCC mantuvo distancia con la industria de las criptomonedas. Las empresas de criptomonedas tenían que solicitar licencias estado por estado, les resultaba difícil acceder al sistema federal de supervisión bancaria, su expansión comercial estaba limitada y su conexión con el sistema financiero tradicional estaba estructuralmente bloqueada, por lo que operaban principalmente fuera del sistema regulado.
Hoy, este enfoque ha cambiado. La OCC optó por incorporar a las empresas de criptomonedas al marco regulatorio bancario existente, en lugar de excluirlas del sistema financiero. Emitió una serie de cartas interpretativas (documentos formales que aclaran si una actividad financiera específica está permitida), ampliando gradualmente el alcance de las actividades permitidas, incluyendo la custodia de activos criptográficos, el trading, e incluso que los bancos paguen comisiones por transacciones en cadena.
Esta serie de cambios culminó en diciembre: la OCC aprobó condicionalmente cartas bancarias de fiducia a nivel nacional a empresas importantes como Circle y Ripple. Este movimiento es significativo porque otorga a estas empresas cripto un estatus equivalente al de las instituciones financieras tradicionales. Bajo una supervisión federal única, pueden operar a nivel nacional, y las transferencias que antes requerían bancos intermediarios ahora pueden procesarse directamente, como en un banco tradicional.
2.4. Legislación y Órdenes Ejecutivas
Fuente: Tiger Research
En el pasado, aunque Estados Unidos comenzó a elaborar una legislación sobre stablecoins desde 2022, los repetidos retrasos crearon un vacío regulatorio en el mercado. No existían estándares claros en cuanto a la composición de las reservas, la autoridad regulatoria, los requisitos de emisión, etc. Los inversores no podían verificar de manera confiable si los emisores mantenían reservas suficientes, lo que generaba preocupación sobre la transparencia de las reservas de algunos emisores.
La "Ley GENIUS" resolvió estos problemas al definir claramente los requisitos de emisión de stablecoins y los estándares de reserva. Exige que los emisores mantengan reservas equivalentes al 100% del monto emitido, prohíbe el rehipotecamiento de los activos de reserva y unifica la autoridad regulatoria bajo los organismos federales de supervisión financiera.
Con esto, las stablecoins se han convertido en un dólar digital con capacidad de pago garantizada por ley y reconocimiento legal.
3. Dirección establecida, competencia y contrapesos coexisten
En el último año, la dirección de la política de criptomonedas de Estados Unidos ha sido clara: incorporar la industria de las criptomonedas al sistema financiero formal. Sin embargo, este proceso no ha sido uniforme ni exento de fricciones.
Persisten las diferencias de opinión dentro de Estados Unidos. El debate en torno al servicio de mezcla de privacidad Tornado Cash es un ejemplo emblemático: el poder ejecutivo aplica la ley activamente con el argumento de bloquear flujos de dinero ilícitos, mientras que el presidente de la SEC advierte públicamente contra la represión excesiva de la privacidad. Esto muestra que la comprensión de las criptomonedas dentro del gobierno de EE. UU. no está completamente unificada.
Pero estas divergencias no equivalen a inestabilidad política; se asemejan más a una característica inherente del sistema de toma de decisiones estadounidense. Agencias con diferentes responsabilidades interpretan los problemas desde sus propias perspectivas, a veces expresando desacuerdos públicamente, avanzando a través de contrapesos y persuasión mutuos. La tensión entre la aplicación estricta de la ley y la protección de la innovación puede causar fricciones a corto plazo, pero a largo plazo, ayuda a que los estándares regulatorios sean cada vez más específicos y precisos.
La clave es que esta tensión no ha estancado el proceso. Incluso en medio del debate, Estados Unidos avanza en múltiples frentes: la elaboración de normas de la SEC, la integración de infraestructura por parte de la CFTC, la absorción institucional por la OCC y el establecimiento de estándares mediante la legislación del Congreso. No espera un consenso completo, sino que permite que la competencia y la coordinación ocurran simultáneamente, impulsando al sistema hacia adelante continuamente.
Finalmente, Estados Unidos no ha dejado las criptomonedas completamente libres ni ha intentado suprimir su desarrollo, sino que simultáneamente ha reformado la regulación, el liderazgo y la infraestructura del mercado. Al transformar los debates y tensiones internas en impulso, Estados Unidos ha elegido una estrategia para atraer el centro de la industria global de criptomonedas hacia sí mismo.
El último año ha sido crucial precisamente porque esta dirección ha trascendido las declaraciones y se ha convertido en políticas y ejecución concretas.











