Gabriel Pérez, el empleado que operaba el teleprompter del presidente de EE. UU. Donald Trump durante sus discursos públicos y que realizaba apuestas sobre eventos en el mercado de predicciones Kalshi, ya no trabaja para el gobierno federal. Así lo informó la agencia Associated Press citando una fuente en la Casa Blanca.
Un portavoz de la Casa Blanca confirmó que Pérez dejó su puesto, pero se negó a aclarar si renunció o fue despedido. A principios de este mes, el empleado ya había sido suspendido sin goce de sueldo, tras las acusaciones de utilizar su posición oficial para ganar dinero con apuestas relacionadas con los discursos del presidente.
De qué se le acusa
Según una investigación anterior de ABC News, Pérez utilizó información no pública sobre el contenido y el calendario de los discursos de Trump para realizar apuestas en la plataforma de predicciones Kalshi. De esta manera, presuntamente logró ganar más de $100,000.
La actividad sospechosa fue detectada por el propio equipo de supervisión de Kalshi. Las apuestas realizadas por Pérez mostraban una desviación notable del comportamiento típico de otros usuarios de la plataforma, lo que llamó la atención de los analistas del mercado. Tras una revisión interna, la información fue transmitida a la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE. UU. (CFTC), el regulador encargado de supervisar los mercados de derivados y predicciones en el país.
Las reglas de Kalshi prohíben explícitamente a los usuarios operar basándose en información obtenida a través de su trabajo o posición oficial. Formalmente, esto sitúa el caso de Pérez a la par de los casos clásicos de uso de información privilegiada, solo que en lugar del mercado bursátil o de criptomonedas, se trata del mercado de apuestas sobre eventos.
Reacción y próximos pasos
La Casa Blanca aún no ha revelado detalles de la investigación interna ni ha comentado si se está llevando a cabo una revisión paralela por parte de otros organismos. Tampoco está claro si la CFTC presentará cargos oficiales contra el propio Pérez o se limitará a investigar la plataforma y sus procedimientos de control.
La propia Kalshi ha destacado anteriormente que colabora activamente con los reguladores y responde rápidamente a patrones de operación sospechosos dentro de la plataforma. El caso del operador del teleprompter se convirtió en uno de los primeros ejemplos notorios en los que los mercados de predicciones, que se han popularizado como herramienta para apostar sobre eventos políticos y económicos, se enfrentan a acusaciones de uso de información privilegiada al más alto nivel: cerca de la primera autoridad del Estado.
Opinión de la IA
La situación demuestra que el caso de Pérez se ajusta a una tendencia establecida en 2026: los mercados de predicción ya se están convirtiendo en objeto de críticas sistemáticas por parte de las autoridades estadounidenses. Anteriormente, el Congreso inició una investigación sobre Kalshi y Polymarket por posible uso de información privilegiada, y la propia Kalshi bloqueó a tres políticos por apostar en sus propias elecciones. Los aspectos técnicos de la supervisión merecen atención especial: las plataformas dependen de desviaciones estadísticas en el comportamiento de cuentas individuales, más que de pruebas directas de filtraciones de información; el método funciona, pero deja espacio para errores y falsas alarmas.
Una cuestión aparte es la proximidad institucional de los mercados de predicción a las figuras políticas de EE. UU.: publicaciones ya han señalado la participación de familiares del presidente en la estructura de tales plataformas. Surge la pregunta: ¿es capaz la industria de establecer una barrera confiable entre el personal al servicio del poder y el mercado de apuestas sobre sus propias decisiones, o estas historias se repetirán con cada nuevo ciclo de atención de los reguladores?







