Las monedas estables vinculadas a monedas nacionales podrían simplificar significativamente el acceso de los usuarios a activos denominados en dólares. Esta es la conclusión a la que llegó el primer subdirector gerente del FMI, Dan Katz, durante su intervención en Ciudad del Cabo. Cree que este escenario se puede lograr mediante el desarrollo de la infraestructura adecuada. La cuestión es que los tokens dolarizados funcionarán en unas redes, pero podrán intercambiarse a través de otras blockchains.
Como resultado, parte de las operaciones de divisas podría trasladarse del sistema financiero tradicional a la cadena de bloques. Los usuarios necesitarán menos intermediarios y la conversión de moneda nacional a activos digitales extranjeros será más sencilla.
Según Katz, en tales condiciones, la emisión de stablecoins locales podría tener el efecto contrario. En lugar de reducir la dependencia de los instrumentos dolarizados, podrían convertirse en un paso intermedio hacia ellos.
El representante del FMI puso como ejemplo a Sudáfrica. Las stablecoins dolarizadas aún no se han generalizado allí, pero los tokens vinculados al rand tienen incluso menos demanda. Katz asocia la ventaja de los activos dolarizados con su alta liquidez, el amplio apoyo por parte de las plataformas y la posibilidad de utilizarlos en diferentes países.
Un papel adicional lo desempeña el efecto de red, que aumenta la demanda de los tokens ya activos. Las consecuencias del desarrollo de este mercado dependerán de la situación económica en cada país concreto. En países con un alto grado de dolarización, las stablecoins podrían reemplazar predominantemente las formas existentes de almacenamiento de activos extranjeros. Donde el acceso a divisas extranjeras es limitado, los instrumentos digitales podrían crear un nuevo canal para su adquisición y aumentar la demanda general.





