Jake Claver, CEO de Digital Ascension Group, propuso recientemente que XRP podría eventualmente obtener el reconocimiento del Banco de Pagos Internacionales como un activo bancario de primer nivel. Su publicación en X generó discusión sobre cómo una reclasificación regulatoria podría afectar la valoración de mercado del token.
La sugerencia llega mientras los inversores institucionales examinan si las monedas digitales pueden alcanzar paridad con las reservas bancarias tradicionales de refugio seguro. Las regulaciones bancarias actuales de Basilea mantienen una separación estricta entre las tenencias de criptomonedas y las categorías de capital de más alta calidad.
Las regulaciones bancarias mantienen jerarquías de activos estrictas
El marco de Basilea divide el capital bancario en niveles distintos según la estabilidad y la capacidad de absorción de pérdidas. La categoría superior abarca el efectivo mantenido en bancos centrales, la deuda soberana de naciones calificadas AAA a AA-, y el oro físico almacenado en bóvedas asignadas. Estas tenencias enfrentan cargas de capital mínimas y proporcionan máxima fortaleza al balance durante turbulencias del mercado.
El Capital de Nivel 1 de Capital Ordinario (CET1) requiere que los bancos mantengan ratios mínimos del 4,5% contra exposiciones ponderadas por riesgo. Esta categoría comprende el capital accionario, las ganancias acumuladas y las cuentas de reserva divulgadas. Los instrumentos calificados adicionales incluyen valores convertibles que se transforman en capital durante períodos de dificultad.
Los activos digitales actualmente ocupan un espacio regulatorio separado. Las directrices del BIS dividen las criptomonedas en dos agrupaciones distintas según los mecanismos de respaldo y las características de estabilidad.
Los activos cripto enfrentan un tratamiento de capital restrictivo
La primera agrupación abarca representaciones tokenizadas de activos tangibles y stablecoins que cumplen con estándares rigurosos de colateralización y reembolso. Los bancos pueden aplicar ponderaciones de riesgo similares a las de los activos de referencia subyacentes. Los stablecoins algorítmicos no cumplen con estos criterios.
La segunda agrupación contiene todas las monedas digitales no colateralizadas, incluyendo XRP, Bitcoin y Ethereum. Estas enfrentan penalizaciones de capital máximas bajo los estándares de Basilea. Las instituciones financieras pueden asignar solo el 1-2% de su base de capital de nivel uno a tales tenencias según las directrices actuales.
Este tratamiento restrictivo surge de preocupaciones por la volatilidad y la falta de respaldo gubernamental. Los reguladores ven las criptomonedas no respaldadas como instrumentos especulativos de alto riesgo en lugar de activos de reserva estables.
La IA Google Gemini evaluó las implicaciones hipotéticas de precios si la clasificación regulatoria cambiara drásticamente. El análisis sugirió que los bancos que traten a XRP como reservas tradicionales eliminarían las penalizaciones de capital actuales. Bajo este escenario, la demanda institucional podría impulsar rangos de trading entre $15 y $22 para 2026.
La evaluación sigue siendo teórica, ya que no existe una vía regulatoria para dicha reclasificación. Las reglas de Basilea reservan explícitamente el estatus de nivel superior para instrumentos respaldados por gobiernos, capital accionario y metales preciosos. Las criptomonedas operan bajo estándares separados diseñados para activos volátiles.







