La desdolarización ha dejado de ser un tema teórico para los economistas; se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional para toda una serie de países. El momento decisivo fue el uso reiterado del dólar como herramienta de presión: la desconexión de Irán de SWIFT, las sanciones contra Rusia y, posteriormente, la congelación de las reservas de divisas rusas. Cada uno de estos pasos empujaba a los países a buscar formas de realizar transacciones sin pasar por la infraestructura financiera estadounidense, y China se mostró dispuesta a ofrecer una alternativa.
Se trata del Cross-border Interbank Payment System (CIPS), un sistema de pagos interbancarios transfronterizo que China desarrolla como análogo de SWIFT para transacciones en yuanes. Lanzado en 2015 casi sin volumen de operaciones, el sistema maneja hoy pagos transfronterizos por un valor equivalente a aproximadamente 7 billones de dólares al mes.

Cómo la congelación de las reservas de Rusia cambió la trayectoria del yuan
La dinámica de crecimiento del CIPS no ha sido uniforme. En el gráfico de volúmenes de operaciones transfronterizas se ven claramente puntos de aceleración, y cada uno coincide con otro caso de uso "beligerante" del dólar:
2012 — desconexión de Irán de SWIFT.
2014 — sanciones contra Rusia.
2017–2018 — lanzamiento del contrato petrolero en yuanes y la primera guerra comercial de Trump con China.
2022 — congelación de las reservas de divisas de Rusia.
2023 — restricciones de la administración Biden a la exportación de chips avanzados a China.
2025 — nueva ronda de guerra comercial de Trump con China y ataque de EE.UU. a Irán.
El salto más abrupto ocurrió precisamente en 2022: después de que los países occidentales bloquearan el acceso de Rusia a sus reservas, el volumen de transacciones en yuanes creció multiplicándose. La lógica es simple: si una divisa puede congelarse por decisión política, los países tienen un incentivo para diversificar sus reservas y trasladar el comercio a otras monedas.
De cero a 7 billones de dólares al mes en una década
Las estadísticas oficiales del Banco Popular de China (PBOC) confirman la magnitud del crecimiento. En 2025, el CIPS procesó 8,4419 millones de transacciones por un valor total equivalente a 25,55 billones de dólares al año. Según datos preliminares del primer semestre de 2026, el ritmo anual podría ser aún mayor, como indican las estimaciones basadas en las estadísticas mensuales del PBOC y del operador del CIPS. El valor promedio diario de las operaciones creció de unos 96.000 millones de dólares en 2025 a alrededor de 118.000 millones para junio de 2026.
También se expande la red misma: el sistema es utilizado actualmente por 210 participantes directos y 1.619 indirectos, bancos e instituciones financieras de todo el mundo que en 2015 simplemente no tenían la capacidad de realizar transacciones en yuanes directamente, sin pasar por el dólar.
El yuan aún está lejos de ser una moneda de reserva
El crecimiento del CIPS no debe confundirse con el desplazamiento del dólar del sistema financiero mundial. Según los datos del rastreador de SWIFT, la cuota del yuan en los pagos globales en junio de 2026 fue de solo el 3,10%, el quinto lugar entre las divisas, muy por detrás del dólar. En la financiación del comercio, el indicador es un poco más alto: 8,00%.
El volumen total de pagos transfronterizos en yuanes dentro de China al cierre de 2025 alcanzó aproximadamente 9,9 billones de dólares en equivalente, un 10,2% más que el año anterior. En otras palabras, el yuan se está convirtiendo en una herramienta significativa para los pagos entre socios comerciales específicos y para eludir riesgos sancionatorios, pero aún no aspira a desempeñar el papel de una moneda de reserva universal.
Sin embargo, la propia trayectoria es reveladora: cada nuevo uso del dólar como herramienta de presión —ya sea la desconexión de SWIFT, la congelación de reservas o las restricciones comerciales— ha coincidido históricamente con una nueva ola de crecimiento del CIPS.
Opinión de la IA
Desde el punto de vista del análisis de datos automatizado, el crecimiento del CIPS parece menos claro si se añade un detalle técnico que el artículo no aborda: la plataforma sigue dependiendo en gran medida de SWIFT a nivel de intercambio de mensajes entre bancos. Según estimaciones de fuentes del sector, alrededor del 80% de las transacciones del CIPS pasan por canales SWIFT para el enrutamiento de mensajes, lo que hace que el sistema chino sea más un complemento a la infraestructura global que una alternativa plena a ella.
El contexto histórico añade otra capa: la reticencia de China a liberalizar completamente el tipo de cambio del yuan y eliminar las restricciones a la movilidad de capital ha frenado durante mucho tiempo la internacionalización de la moneda más que la ausencia de un sistema de pagos alternativo. La cuestión es si la infraestructura del CIPS puede acelerar este proceso por sí misma, o si la convertibilidad del yuan sigue siendo una barrera más fundamental que cualquier limitación técnica.





