La semana pasada, el sector de la IA en Wall Street vio una masiva volatilidad. A pesar de anunciar récords de ingresos y pedidos pendientes, acciones como Broadcom y Oracle cayeron drásticamente. Broadcom cayó un 15% tras una guía de ingresos por chips de IA ligeramente inferior a lo esperado, mientras que Oracle cayó un 9% a pesar de un crecimiento del 363% en sus pedidos pendientes. El mercado dejó de premiar solo el crecimiento para centrarse en la sostenibilidad y el costo del gasto de capital. Se observó un giro clave: los inversores ahora analizan los flujos de caja y el endeudamiento futuro, no solo las ganancias. Oracle es el ejemplo más claro, con flujo de caja libre negativo y planes de financiar otros 40 mil millones de dólares en 2027. Se reveló una extensa cadena de financiamiento para la infraestructura de IA, donde incluso gigantes con enormes reservas de efectivo como Alphabet (Google) recurren a emisiones de acciones y deuda por 84.750 millones de dólares. Esta cadena conecta a los grandes proveedores de nube, los fabricantes de chips como Broadcom y, finalmente, a los laboratorios de IA como OpenAI y Anthropic, que aún no son rentables. El riesgo se concentra en que gran parte de los ingresos récord de empresas como Oracle y los clientes clave de Broadcom dependen de unos pocos laboratorios de IA que a su vez dependen de financiación continua. El mercado está empezando a poner precio a la factura de la carrera por la IA, cuestionando quién y cómo pagará finalmente esta enorme inversión. La próxima prueba será la salida a bolsa de SpaceX, la más grande de la historia.
marsbit19天前




