Según un informe de la Asociación de la Industria de Semiconductores de EE. UU. (SIA), utilizando el criterio de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), la inversión total de China en I+D para 2024 ha alcanzado y posiblemente superado ligeramente a la de Estados Unidos. Sin embargo, medido por el tipo de cambio de mercado, la inversión estadounidense sigue siendo significativamente mayor. Este dato refleja la capacidad de China para movilizar recursos a gran escala, pero no implica una igualdad tecnológica total. En el sector de los semiconductores, las empresas con sede en EE. UU. mantienen una clara ventaja, con unos gastos de I+D de 76.800 millones de dólares en 2025, lo que representa alrededor del 15% de sus ventas. La estructura de la inversión china está muy orientada al desarrollo experimental (81,2% en 2024), centrada en ingeniería, aplicación industrial y mejora de productos. En cambio, Estados Unidos asigna aproximadamente el doble de su I+D a la investigación básica (15% frente al 7% de China). Esta diferencia refleja la división del trabajo dentro de sus respectivos ecosistemas de innovación. La competencia en semiconductores ya no se trata solo de la cantidad de dinero invertido, sino de la eficiencia con la que se gasta. Los desafíos clave para China incluyen: transformar la inversión en capacidades industriales reales y validadas por el cliente; fortalecer la investigación básica de largo plazo sin descuidar la solución de problemas de ingeniería urgentes; y evitar la dispersión de recursos en proyectos duplicados. El éxito futuro dependerá de la capacidad de crear ciclos virtuosos donde la I+D se convierta en productos competitivos, generando ingresos que financien la próxima generación de innovación.
marsbit1天前




