EE.UU. se prepara para exigir a sus socios europeos y de otros lugares que renuncien a las iniciativas chinas en inteligencia artificial bajo amenaza de exclusión de la coalición Pax Silica, según informó Reuters citando un borrador de comunicación interna del Departamento de Estado. El documento está dirigido a los 35 firmantes de la "Declaración de Oportunidades en IA" (AI Opportunity Statement) de junio de 2026, entre los que figuran una parte significativa de estados europeos. Los países que se unan a la estructura competidora de Pekín arriesgan perder el acceso a la iniciativa liderada por Washington.
El borrador de la carta deja clara la posición estadounidense: la membresía en Pax Silica no puede coexistir con la participación en proyectos duplicados cuyas expectativas contradigan los objetivos de la alianza. Firmar la declaración se interpreta no como un carnet de socio formal, sino como un compromiso firme que excluye la doble lealtad. Aunque China no se menciona directamente en el texto, el contexto del documento apunta inequívocamente a Pekín. El Departamento de Estado se negó a comentar el documento filtrado, pero su mera existencia confirma el endurecimiento de la competencia geopolítica en el ámbito tecnológico.
Estrategia de dominio y la elección europea
Pax Silica representa la estrategia estadounidense de hegemonía en IA y semiconductores, lanzada por el Departamento de Estado en diciembre de 2025. Esta iniciativa abarca minerales críticos, energía, fabricación avanzada e infraestructura para IA, dirigiendo esfuerzos a reducir las llamadas dependencias forzadas. El programa está concebido como una herramienta integral para preservar el liderazgo tecnológico.
La presencia europea en la alianza se expandió significativamente en junio de 2026, cuando se unieron la Unión Europea, Alemania, Grecia y Países Bajos. Este evento marcó una etapa importante en la consolidación del bloque occidental. Antes, Finlandia y Suecia ya formaban parte de los participantes a título individual. La lista oficial de firmantes de la declaración también incluye a Italia, Japón, Corea del Sur, Australia, India, Kazajistán y varios países de Asia, Oriente Medio y Latinoamérica.
Ahora estos estados se enfrentan a una difícil elección. El ultimátum de Washington les plantea un dilema: mantener la integración en el ecosistema tecnológico occidental o apoyar formatos alternativos de cooperación. Para los países europeos es una cuestión especialmente delicada, dada su aspiración a la autonomía estratégica y su simultánea dependencia de las tecnologías y mercados de seguridad estadounidenses. Renunciar a participar en proyectos chinos podría limitar las oportunidades para diversificar cadenas de suministro y acceder a innovaciones desde Asia.
Una arquitectura alternativa de gobernanza global
Paralelamente a la formación del bloque occidental, se está configurando una estructura internacional competidora. En julio de 2026, China, Rusia y otros 27 países fundaron la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO) con sede en Shanghái. El acuerdo fue firmado por 29 estados, que posicionan la nueva organización como una plataforma intergubernamental independiente.
WAICO declara como su objetivo promover la cooperación internacional y la gobernanza global de la IA basándose en los principios de la Carta de la ONU. Su creación fue una respuesta directa a los intentos de ciertos países de establecer reglas monopólicas en la esfera digital. La existencia de dos marcos institucionales paralelos crea riesgos de fragmentación del espacio tecnológico mundial. Desarrolladores y reguladores podrían verse obligados a cumplir con dos conjuntos diferentes de normas y requisitos, lo que complica la interacción transfronteriza.
La exigencia de EE.UU. de elegir un bando podría acelerar este proceso de división. Los países del Sur Global, muchos de los cuales mantienen relaciones pragmáticas tanto con Washington como con Pekín, podrían verse presionados. La exclusión de Pax Silica por participar en WAICO les privaría del acceso a desarrollos e inversiones estadounidenses de vanguardia. Por otro lado, rechazar la cooperación con China cerraría el acceso al mayor mercado mundial y a las capacidades de producción en electrónica.
Consecuencias del modelo bipolar
La formación de bloques rígidos está cambiando el panorama del comercio internacional de tecnologías y componentes. Las empresas se verán obligadas a adaptar sus estrategias a las realidades políticas, dividiendo sus cadenas de valor en segmentos amistosos y no amistosos. Esto lleva al aumento de costes y a una menor eficiencia del sistema global de innovación. Desviarse del curso marcado por las potencias líderes será castigado con sanciones económicas y tecnológicas.
Para la industria de la IA, esta polarización significa el fin de la era de la globalización abierta. La investigación y el desarrollo se llevarán a cabo cada vez más en circuitos cerrados, y el intercambio de conocimientos se limitará al marco de las alianzas políticas. Los estándares, protocolos y soluciones técnicas podrían volverse incompatibles, creando barreras para la interoperabilidad de los sistemas. Los actores del mercado deben tener en cuenta estos cambios estructurales al planificar inversiones y alianzas a largo plazo.
La situación actual demuestra la transición desde la competencia de mercado hacia un enfrentamiento geopolítico, donde la tecnología es la principal herramienta de influencia. La decisión de los socios europeos y de otros sobre participar en WAICO o Pax Silica determinará la configuración de la economía digital mundial durante las próximas décadas. El significado real de estas maniobras diplomáticas va mucho más allá de los procedimientos burocráticos, conformando una nueva realidad en la que la soberanía tecnológica se vuelve más importante que la eficiencia económica.
Opinión de la IA
Desde el punto de vista del análisis de datos automatizado, el actual ultimátum recuerda a las prácticas de la Guerra Fría: el Comité de Coordinación para el Control Multilateral de Exportaciones (CoCom) coordinó durante cuarenta y cinco años las restricciones a la transferencia de tecnología a los países del bloque oriental. Este mecanismo creaba un dilema similar para los aliados: la vinculación rígida a un campo tecnológico limitaba las oportunidades comerciales, pero nunca se produjo una ruptura total de vínculos entre bloques debido a los intereses económicos de los participantes.
El paralelismo histórico señala un riesgo que el artículo no aborda: las barreras tecnológicas rígidas a menudo empujan a la parte excluida hacia esquemas de evasión, importaciones paralelas y desarrollo acelerado de alternativas propias, no hacia la capitulación. Así fue como la URSS aprendió a eludir las prohibiciones de exportación. ¿Podrán las nuevas restricciones evitar el mismo destino, o el cisma tecnológico solo acelerará la formación de dos ecosistemas paralelos de IA, incompatibles a nivel de estándares?





