La liquidez suele ser lo que diferencia un fondo de mercado de una fase bajista prolongada.
La lógica es sencilla: En un mercado de aversión al riesgo, el capital puede o bien retirarse a la espera o abandonar por completo el ecosistema cripto.
Entender la diferencia entre estos dos comportamientos es clave para identificar si el mercado se acerca a un fondo o está entrando en una fase bajista más profunda.
Cabe destacar que es aquí donde cobran protagonismo los últimos flujos de stablecoins. Como muestra el gráfico a continuación, la capitalización de mercado de las stablecoins ha caído casi 10.000 millones de dólares desde mayo, con 7.700 millones saliendo solo en junio, marcando la mayor contracción mensual desde el colapso de Terra-Luna en mayo de 2022.


En otras palabras, el mercado cripto ha experimentado dos meses consecutivos de salida de liquidez del ecosistema, con junio registrando la mayor salida de stablecoins en cuatro años.
Esa es una señal clara de que el mercado sigue firmemente en una fase de aversión al riesgo, trazando claros paralelismos con las condiciones de liquidez observadas durante el mercado bajista de 2022.
Desde una perspectiva técnica, esta contracción de liquidez coincidió con la corrección del 3,6% de Bitcoin en mayo y un descenso del 20,45% en junio.
En conjunto, estas señales sugieren que la corrección actual de BTC parece menos un proceso de formación de fondo y más el tipo de debilidad impulsada por la liquidez que definió el ciclo bajista de 2022.
La siguiente pregunta es si esa tendencia está empezando a cambiar.
La dominancia de las stablecoins apunta al próximo fondo de Bitcoin
Normalmente, un entorno de aversión al riesgo suele llevar el capital hacia activos tradicionales refugio.
Sin embargo, esta vez no fue lo que ocurrió. El oro cerró mayo con una caída del 1,6% y junio con un descenso del 11,73%; incluso las stablecoins registraron su mayor salida mensual.
En otras palabras, el capital que salió de las stablecoins no rotó hacia el oro, lo que sugiere que los inversores no estaban simplemente cambiando de un activo defensivo a otro.
Según AMBCrypto, esa divergencia podría ser una de las señales clave a observar en este ciclo. Como muestra el gráfico a continuación, la Dominancia de las Stablecoins (STABLE.D) ha caído un 6,5% hasta ahora este mes tras escalar más del 20% en los dos meses anteriores.
Al mismo tiempo, la Dominancia de Bitcoin (BTC.D) ha seguido manteniéndose alrededor del 60%, a pesar de caer casi un 3% en el mismo periodo.


En conjunto, estas señales sugieren que la contracción de liquidez que se aceleró durante mayo-junio podría estar empezando a desacelerarse.
Más importante aún, con BTC.D aún cerca del 60%, sin una rotación significativa hacia el oro, el capital sigue siendo en gran medida "céntrico en Bitcoin". Ese es un cambio notable respecto al mercado bajista de 2022, donde la liquidez abandonó ampliamente los activos de riesgo en lugar de permanecer concentrada en Bitcoin.
Por lo tanto, si STABLE.D continúa con una tendencia a la baja, sugeriría que el capital en espera se está moviendo gradualmente de vuelta al mercado. Eso convierte a un fondo en la dominancia de las stablecoins en una de las señales clave a vigilar, ya que podría coincidir con que Bitcoin encuentre un fondo y comience su próximo movimiento alcista.
Resumen Final
- Junio registró la mayor salida de stablecoins en cuatro años, pero el dinero no se trasladó al oro, lo que sugiere que los inversores se mantienen a la espera.
- Con STABLE.D cayendo y BTC.D manteniéndose cerca del 60%, un fondo en la dominancia de las stablecoins podría señalar el próximo movimiento alcista de Bitcoin.





