Autor: Corazón del Poder de Cálculo
25 de julio de 2025, los ingenieros de la empresa eléctrica estatal de Uruguay (UTE) bajaron el interruptor.
En un instante, el campo de minería de Bitcoin que había estado operando durante dos años en la zona rural del departamento de Florida quedó en silencio total. Esta instalación, con una inversión de aproximadamente 120 millones de dólares, dejó de funcionar, y 30 de los 38 empleados locales perdieron sus trabajos.
Lo que alguna vez fue un proyecto emblemático de energía verde en Sudamérica, depositado con grandes esperanzas, terminó dejando atrás un nuevo contrato que no pudo firmarse y una deuda de casi 5 millones de dólares, culminando en un desenlace lamentable.
I. Llegando a Sudamérica con 120 millones
La construcción del campo minero de Tether en Uruguay fue inicialmente una jugada que parecía mutuamente beneficiosa.
En mayo de 2023, Tether, el mayor emisor de stablecoins del mundo, anunció con gran fanfarria su incursión en Uruguay.
Los motivos eran sólidos: Uruguay posee una matriz eléctrica con un 98% de energía renovable, basada principalmente en hidroeléctrica y eólica, lo que no solo garantiza una red estable, sino también una regulación amigable.
En ese momento, Tether planeaba cooperar con la empresa local con licencia Microfin para construir dos sitios de minería en el departamento de Florida.
Según estimaciones de un contratista anterior, Tether gastó posteriormente alrededor de 60 millones de dólares en cada sitio, totalizando aproximadamente 120 millones de dólares.
Para Tether, esto no era solo minería, sino un paso clave para dirigir sus ganancias hacia energías físicas.
En aquel entonces, la empresa tenía ganancias masivas, alrededor de 6.200 millones de dólares en todo 2023, y estaba expandiéndose activamente hacia la diversificación en áreas como energía e IA.
Al inicio, el proyecto funcionó sin problemas. Según revelaciones de un ex contratista entrevistado por Reuters, ambos sitios produjeron con normalidad y generaron ingresos, y el equipo local se expandió a 38 personas.
II. Un dígito que desencadenó el estancamiento y el corte
Pero la buena racha no duró mucho, y pronto se generó un punto muerto en el suministro eléctrico, el núcleo del proyecto.
La raíz del conflicto estaba en un número específico del contrato de electricidad. Por parte de Tether, entendían la cantidad de suministro estipulada en el contrato como la "cantidad mínima garantizada", creyendo que podrían solicitar más electricidad a medida que la minera se expandiera.
Sin embargo, la empresa eléctrica estatal de Uruguay (UTE) determinó que ese número era el "límite máximo", y que bajo ninguna circunstancia se debía exceder el consumo.
Pero los equipos de minería de Bitcoin necesitan funcionar las 24 horas del día sin interrupciones.
A medida que la escala de la minera crecía y la demanda de electricidad aumentaba, los dos sitios comenzaron a sufrir frecuentes restricciones de energía, a veces incluso pasaban varios días sin electricidad suficiente, lo que resultaba en pérdidas directas de ingresos por poder de cálculo.
A fines de 2024, las tensiones entre ambas partes ya existían.
En 2025, asumió el presidente de izquierda Yamandú Orsi, y la compañía eléctrica cambió su gerencia, adoptando una postura más firme en las negociaciones.
Los mecanismos de comunicación se atascaron y la base de confianza para la cooperación también comenzó a desmoronarse.
III. La retirada total en cinco meses
Una vez que se rompió la confianza, el proyecto se deslizó rápidamente hacia un final irreversible.
En mayo de 2025, Microfin dejó de pagar la factura de la luz.
Luego, en junio, Microfin notificó formalmente a la compañía eléctrica la terminación del contrato.
Según un informe interno consultado por Reuters, la compañía eléctrica había preparado una versión modificada del contrato en un intento por salvar el proyecto, pero los representantes de Tether no asistieron a la ceremonia de firma.
El 25 de julio de 2025, la compañía eléctrica cortó oficialmente el suministro.
Según informó el medio local *El Observador*, para entonces la deuda de Microfin se acercaba a los 5 millones de dólares, con una factura mensual de electricidad de aproximadamente 2 millones de dólares. El monto adeudado ya superaba la garantía proporcionada inicialmente.
El 25 de noviembre de 2025, Tether notificó formalmente al departamento laboral local el cese de operaciones, y el canal de televisión Teledoce confirmó posteriormente el despido de 30 de los 38 empleados.
No fue hasta diciembre de 2025 que Microfin saldó todas las deudas pendientes.
IV. Cuando "verde" no es igual a "barato"
La salida de este incidente sirve de advertencia para todas las empresas que invierten en activos pesados en el extranjero.
En primer lugar, está la realidad de los costos.
La electricidad de Uruguay es ciertamente verde, pero en la comparación global de precios eléctricos para la minería, no representa una ventaja evidente.
Especialmente después de que Bitcoin completara su *halving* en 2024 (la recompensa por bloque se redujo de 6.25 BTC a 3.125 BTC), los márgenes de ganancia de toda la industria se comprimieron significativamente, y la desventaja del alto precio de la electricidad, anteriormente enmascarada por el "idealismo verde", se amplificó rápidamente.
En segundo lugar, está la certeza de las reglas.
Cuando Tether entró en Uruguay, valoró tanto las energías renovables como la estabilidad política.
Sin embargo, el cambio en la gerencia de la empresa de servicios públicos tras la alternancia de gobierno, y el consecuente giro en la estrategia de negociación, no son fenómenos raros en América Latina.
Para proyectos de activos pesados que requieren un suministro eléctrico estable a largo plazo, la continuidad de las políticas es aún más difícil de predecir que el precio de la electricidad en sí.
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Aunque la pérdida de 120 millones de dólares es completamente asumible para Tether, que tiene ganancias anuales superiores a los 10 mil millones de dólares y una cartera de inversiones propia de más de 20 mil millones de dólares, y sus planes en lugares como El Salvador continúan, este incidente ilustra claramente una ley comercial.
En el mundo de la operación de activos pesados, por grande que sea el poder de cálculo, debe estar construido sobre un consenso contractual claro y una ventaja de costos real.





