Los analistas advierten que el Bitcoin está empezando a comportarse como «oro digital», ya que los inversores buscan una cobertura frente a la deuda y las manipulaciones monetarias.
Bitfinex destacó que esta correlación entre el oro y el Bitcoin ha alcanzado niveles que normalmente no se mantienen durante mucho tiempo, lo que señala un cambio inminente en esta tendencia.
"Ambos activos se negocian como un instrumento único de cobertura contra la depreciación monetaria, siendo $BTC la versión con un beta más alto, pero este indicador ya se ha roto antes. Un entorno potencial de disminución del riesgo mostrará si el Bitcoin se mantendrá junto al oro o caerá junto con las acciones", subrayó Bitfinex.
Esto ocurre en un contexto de cambio del panorama macroeconómico: desde el auge de la inteligencia artificial hacia el comercio basado en la depreciación monetaria, ya que las recientes acciones del Tesoro de EE.UU. y los acontecimientos negativos relacionados con la deuda estadounidense están ahora influyendo en las previsiones económicas y el papel del dólar como moneda de reserva.
Al mismo tiempo, la exchange llamó la atención sobre $BTC como una herramienta clave para los inversores tecnológicamente capacitados que operan en un contexto de depreciación monetaria, destacando que el precio del Bitcoin ha salido de la fase de acumulación y ha entrado en la fase de crecimiento.
"El indicador Delta-Thermo Market Multiple es de 2,03, lo que se corresponde con el umbral de 2,5x a partir del cual comienza la fase de crecimiento, estando el pico de distribución de 3,5x significativamente por encima. El modelo interpreta esto como el inicio de una fase de crecimiento, no como un movimiento hacia el pico", señala Bitfinex.
La situación actual recuerda a una configuración similar de 2024, cuando los estrategas de JPMorgan vincularon la tendencia de inversión con "preocupaciones por una 'devaluación de la deuda' debido al alto y persistente déficit público en las mayores economías, la disminución de la confianza en las monedas fiduciarias en algunos mercados emergentes, y una mayor diversificación en detrimento del dólar".
Sin embargo, en su debut en Jackson Hole, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, rechazó la narrativa de la "erosión de la deuda", adoptando una postura "halcón", subrayando que el objetivo de inflación del 2% sigue vigente e insinuando una futura subida de los tipos de interés.





