Durante más de una década, la industria de las criptomonedas en Estados Unidos ha permanecido en un estado peculiar.
El mercado ha crecido hasta alcanzar un tamaño de billones de dólares, pero el sistema regulatorio nunca ha llegado a formar una estructura completa. Las dos preguntas centrales siempre han permanecido sin respuesta:
- ¿Qué son exactamente los activos criptográficos?
- Si surgen problemas, ¿quién los regula exactamente?
Estas dos preguntas, aparentemente simples, han constituido la raíz del caos regulatorio prolongado en Estados Unidos.
Y en los últimos meses, el sistema regulatorio estadounidense ha comenzado a dar una serie de nuevas señales: estas dos cuestiones están siendo respondidas de nuevo.
La niebla regulatoria
En el sistema de regulación financiera de EE.UU., los activos criptográficos siempre se han situado en el límites jurisdiccionales entre dos grandes agencias. Por un lado, la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés) y por el otro, la Comisión de Comercio de Futuros de Mercancías de EE.UU. (CFTC, por sus siglas en inglés). La SEC se encarga del mercado de valores, la CFTC regula el comercio de productos básicos (commodities) y derivados.
El problema es que los activos criptográficos poseen ambas características simultáneamente. Algunas criptomonedas tienen atributos de financiación y se parecen a valores (securities). Otras se asemejan más a productos digitales digitales o recursos de red.
Por lo tanto, durante muchos años, la industria de las criptomonedas en EE.UU. ha enfrentado una incertidumbre central: el mismo activo podría ser interpretado simultáneamente por dos lógicas regulatorias diferentes. Esta situación ha sido denominada por muchos expertos del sector como: "la niebla regulatoria".
A menudo, a las empresas les resulta difícil determinar qué conjunto de reglas debe seguir un producto en concreto. En algunos casos, las compañías incluso tienen que enfrentarse simultáneamente a ambos organismos reguladores.
El impacto de este conflicto regulatorio no se limita a disputas legales. Afecta directamente a las decisiones comerciales de las empresas. El presidente de la SEC, Paul Atkins, también admitió en un discurso público que los conflictos regulatorios, los requisitos de registro duplicados y los diferentes sistemas de normas, en cierta medida, han inhibido la innovación y han impulsado a algunos participantes del mercado a trasladarse a otras jurisdicciones.
En otras palabras, las divergencias internas dentro del sistema regulatorio estadounidense están debilitando por sí mismas su atractivo para la industria de las criptomonedas.
¿Cómo se clasifican los activos criptográficos?
Durante mucho tiempo, la ley federal de valores de EE.UU. no ha tenido el concepto de "activo criptográfico".
Los reguladores suelen depender de la Prueba de Howey (Howey Test) para determinar si un activo constituye un valor (security), utilizada para juzgar si una transacción constituye un contrato de inversión. En términos simples, si los inversores aportan capital y dependen principalmente del esfuerzo empresarial de otros para obtener ganancias, entonces este acuerdo puede ser considerado un valor.
Durante décadas, este estándar ha sido la base central de la regulación de valores en EE.UU. Pero cuando esta lógica se aplica a los activos criptográficos, el problema se vuelve complejo.
Algunas criptomonedas obviamente tienen atributos de inversión. Otras se parecen más a credenciales de uso de red. Y otras son simplemente coleccionables digitales.
En un mismo mercado, la naturaleza de los activos puede ser completamente diferente.
Ante esta complejidad, la SEC propuso en noviembre de 2025 un nuevo enfoque regulatorio. El presidente de la SEC, Paul Atkins, declaró que la SEC está estableciendo un marco de clasificación de criptomonedas basado en la Prueba de Howey. Este marco divide los activos digitales en cuatro tipos:
- Productos digitales o criptomonedas de red
- Coleccionables digitales
- Instrumentos digitales
- Valores tokenizados
Este marco de clasificación también marca la primera vez que un organismo regulador estadounidense reconoce sistemáticamente que no todos los activos criptográficos son valores.
¿Quién regula?
Pero incluso cuando los tipos de activos comienzan a aclararse, otro problema persiste.
Si ciertas criptomonedas se clasifican como productos digitales (commodities), ¿a quién pertenece exactamente la autoridad regulatoria?
En el sistema financiero estadounidense, el principal organismo regulador del mercado de productos básicos es precisamente la CFTC. Esto significa que una vez que algunos activos digitales son considerados productos básicos, el poder regulatorio ya no pertenece completamente a la SEC.
Esta ha sido precisamente la contradicción institucional de larga data entre la SEC y la CFTC durante muchos años.
La niebla se disipa
Recientemente, esta divergencia regulatoria de larga data ha comenzado a mostrar signos de alivio.
La SEC y la CFTC anunciaron la firma de un Memorándum de Entendimiento (MOU), en el que ambas partes se comprometen a fortalecer la coordinación en múltiples áreas, incluyendo:
- Regulación de activos criptográficos
- Nuevos productos de activos digitales
- Protección al inversor
- Marco de políticas a nivel federal
Aunque el MOU en sí mismo no tiene fuerza legal, envía una señal clara: los reguladores estadounidenses están comenzando a intentar resolver los conflictos de jurisdicción que han existido durante tanto tiempo.
Ambas partes también propusieron un objetivo clave: establecer un "marco regulatorio adaptativo".
Esto significa que Estados Unidos podría dejar de aplicar simplemente las reglas financieras tradicionales directamente a los activos digitales, e intentar diseñar un sistema más adecuado para este mercado emergente.
Detrás de este cambio, existe en realidad un contexto más macro.
En los últimos años, los principales centros financieros globales han acelerado la construcción de sistemas regulatorios para activos digitales. Algunas regiones ya han lanzado marcos regulatorios unificados. Otras han atraído la llegada de empresas de criptomonedas mediante normas claras.
En comparación, aunque Estados Unidos tiene el mercado de criptomonedas más grande, su sistema regulatorio ha permanecido en un estado fragmentado durante mucho tiempo. Cada vez más empresas eligen operar en jurisdicciones con una normativa más clara. Para Estados Unidos, esta tendencia claramente no es ideal.
Al mismo tiempo, la estructura del mercado de criptomonedas también está cambiando.
La industria inicial de criptomonedas se centraba principalmente en activos criptográficos nativos, mientras que ahora las dos áreas de más rápido crecimiento son: las stablecoins y los RWA (Real World Assets). Las stablecoins vinculadas al dólar suelen tener activos como bonos del Tesoro estadounidense como reserva; los RWA tokenizan directamente activos financieros tradicionales.
Esto significa que las finanzas criptográficas se están integrando gradualmente en el sistema financiero tradicional. Cuando ambos comienzan a fusionarse, la estructura regulatoria también debe ajustarse en consecuencia.
La nueva estructura regulatoria
Si se observan todos estos cambios en conjunto, el sistema regulatorio estadounidense parece estar experimentando una reestructuración.
- El primer paso es clarificar la clasificación básica de los activos digitales.
- El segundo paso es coordinar los límites de poder entre los diferentes organismos reguladores.
- El tercer paso podría ser establecer una normativa federal unificada para el mercado de activos digitales.
Si este proceso se completa finalmente, Estados Unidos formará un sistema regulatorio completo para los activos digitales.
Desde una perspectiva más amplia, esta reconfiguración regulatoria no solo concierne a la industria de las criptomonedas en sí. También se relaciona con el derecho a establecer las reglas del futuro sistema financiero.
Con el desarrollo de las stablecoins, los activos tokenizados y las finanzas en cadena (on-chain), los activos digitales se están convirtiendo gradualmente en una nueva infraestructura financiera.
Los organismos reguladores de todos los países están intentando responder a la misma pregunta: en la era de las finanzas digitales, ¿quién establece las reglas?
El ajuste regulatorio actual en Estados Unidos es parte de esta competencia.
Y cuando las reglas se aclaren gradualmente, perhaps la industria de las criptomonedas también pasará de la prolongada incertidumbre regulatoria a una nueva etapa.
*Este contenido es solo para referencia y no constituye ningún consejo de inversión. El mercado tiene riesgos, la inversión requiere precaución.





